Cómo venderle al Estado siendo una empresa pequeña o mediana

Economía

* El gobierno le compra productos a 15.000 empresas argentinas, muchas de ellas PyMEs y monotributistas.
* Hay unos 200.000 ítems en los que se puede ser proveedor.
* El caso de una empresa de baterías que se animó.

El Estado argentino compra productos y contrata servicios todo el tiempo a miles de empresas, muchas de ellas PyMEs, sociedades de hecho e incluso monotributistas.



 


Según explica Andrés Rivas Lago, coordinador de difusión de la Oficina Nacional de Contrataciones, el gobierno compra “desde resmas de papel hasta equipos de alta tecnología para las Fuerzas Armadas, desde alimentos para hospitales o cuarteles hasta computadoras”.



 


En definitiva, todo tipo de bienes y servicios, siempre que no estén vinculados con la realización de obras públicas cuyas licitaciones corren por otros carriles.

¿Qué hay que hacer para venderle al Estado?



 


El interesado en cuestión debe:
• Ser una sociedad de hecho, unipersonal, monotributista, o cualquier otro tipo de empresa.
• En caso de ser una sociedad anónima o una sociedad de responsabilidad limitada, debe tener sus estatutos actualizados.
• No puede deber impuestos ni tener deudas provisionales.

Luego, convendrá saber si al Estado le es útil en lo que el postulante produce. Desde la página www.argentinacompra.com.ar puede consultarse un catálogo de bienes y servicios que incluye más de doscientas mil opciones.

El paso siguiente será bajar, completar, y devolver los formularios que se encuentran en la sección “Preinscripción”. Después, se deberá imprimir la constancia para realizar la primera cotización ante el organismo interesado.

Tras la apertura de las ofertas, el organismo verifica la información presentada por la compañía, y es en este momento en el que la empresa pasa inmediatamente de “preinscripta” a “inscripta”, y se vuelve un proveedor de la Administración Pública –haya ganado o no-.

Tras esta primer experiencia, la flamante compañía inscripta podrá presentarse a todas las licitaciones que quiera.

Rivas Lago explica que el programa intenta acercar herramientas de facilitación de llegada de las PyMEs: “Hoy son quince mil empresas en total, pero esperamos estar duplicando este número en uno o dos años”.

Uno que se animó



Norberto Berazategui es director de Metalfer, una pequeña fábrica de baterías de Sarandí, localidad del partido de Avellaneda.. “Fabricamos baterías para automotores, pero también distribuimos e importamos”, aclara.



 


Desde hace tres años es proveedor del Estado. Reconoce que tuvo miedo cuando surgió la posibilidad: “creíamos que íbamos a tener problemas, pero por suerte nada de eso pasó”.



 


Siempre se dijo que en el Estado, los tiempos suelen complicar las cosas. Berazategui lo confirma: “Las licitaciones salen muy sobre la hora -se queja-. y en muchos casos, dos o tres días antes. Si la licitación en es Capital Federal no hay tanto inconveniente, pero si hay que girar el sobre con la oferta al interior del país, el correo, directamente, llega tarde”.



 


Los tiempos para los cobros, en algunas oportunidades, también puede resultar un problema, “pero uno ya sabe cómo es el tema, se paga bien, pero los plazos a veces se estiran un poco”, explica.



 


Berazategui tiene 62 años, y hace más de veinte que trabaja en la fábrica, “una empresa de amigos”, asegura, en la que por suerte, el trabajo no ha afectado los vínculos.



 


Tras superar la crisis de 2001 –cuando las baterías que se importaban de Corea triplicaron su precio— volvieron a la producción, exportaron un par de veces y trabajaron para ganar mercados en el interior. Hoy facturan cerca de $10 millones y dan empleo a 30 personas.



 


Si bien afirma que venderle al Estado no ha cambiado la vida a la empresa, reconoce que resulta una alternativa de negocios. “Una actividad más”, dice. Y ante la pregunta de si recomendaría a otras pymes sumarse, afirma: “Nuestra experiencia al menos fue buena… ¿por qué no?”

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