Diez consejos para saber pedir correctamente un helado
* Antes de que el verano se vaya, aprenda todos los trucos de un tomador de helados profesional.
* Si Ud. cree que sobre el tema no hay nada mas que aprender, lea esta nota y eventualmente deje sus consejos para las próximas generaciones.
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5. . Si va con chicos que llorarán hasta el escándalo con tal de conseguir un vasito endeble en lugar de la conservadora tacita plástica, intente inducirlos a elegir gustos que no luzcan fluorescentes a fuerza de colorantes. No hay jabón de lavar que logre sacar las seguras manchas con dignidad ni eficiencia.
6. Pronúnciese de manera decidida y sin dudar por los sabores, conociendo una norma no escrita que indica que, el primer gusto mencionado será colocado abajo, y el siguiente arriba. Son pocos los heladeros que, en caso de conocer que hay problema de consistencia, advierten que la cosa puede complicarse y sugieren un enroque.
7. Sabido es que el helado colocado en primer término nunca llega a colmar la superficie total del vasito. Salvo que demore mucho en comerlo, el fondo y el helado nunca se conocerán. Pero esté atento y mire con cara de pocos amigos al vendedor mientras los sirve, como para que se sienta observado.
8. Si es de los que en la vida no le da todo lo mismo, planifique de cual de los gustos querrá comer más y pídalo en segundo término. El beneficio promedio calculado es de cerca de un 30% más de helado. Pero no se ilusione, todo lo que está en la paleta delante suyo no quedará sobre el vasito.
9. Si pide en envase de telgopor y quiere llevar algún vasito para servirlo en casa, pregunte previamente si se lo cobrarán. Evite engaños y estafas. De última, desquítese y pida 40 cucharitas diciendo que convocó a un helado party a todos los compañeros del secundario.
10. Evite también las heladerías que, además del helado artesanal, ofrecen los tachos de 3 o 5 kilos surtidos. Es probable que, en su vasito, en lugar de ese delicioso sabor cremoso que imagina, finalmente vaya a parar esa mezcla artificial con la que tenemos que contentarnos cuando la billetera acosa.





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