El arte, pasión de inversionistas

Economía

Es sabido que se comenzó a invertir en obras de arte hacia el siglo XVI, incluso mucho antes de que la inversión en acciones, bonos o propiedades. ¿Entonces por qué sabemos tan poco? Es una actividad de inversión que requiere muchos conocimientos. Pero no es imposible.

Mezclando finanzas y arte, existen Fondos Comunes de Inversión que invierten en Picassos y Rembrandts de la misma forma que otros invierten en acciones, bonos o propiedades. Philip Hoffman, un ex director de finanzas de la sucursal londinense de la famosa casa de subastas Christies, es el administrador del Fondo Común de Inversión “Fine Art Fund”, que se dedica a invertir en obras de arte. En sus palabras: “mi fondo no tiene que ver con la belleza, verdad o pasión: tiene que ver con hacer dinero”.

Obviamente, invertir en arte no es tan fácil como invertir en otros activos: las obras de arte son difíciles de valuar y costosas a la hora de comprar o vender. Dos profesores de economía de la Universidad de Nueva York, Jianping Mei y Michael Moses, armaron un “índice de arte”, para medir los rendimientos del mercado de arte, una especie de índice Standard and Poors 500 para el mercado, de por ejemplo los Matisse o Rothko. En el año 2005, el índice de arte subió 14,5%, versus un magro rendimiento del índice S&P de sólo 3%.

Acorde a esto: ¿No deberíamos incluir en nuestras carteras de inversión algo de arte? Los números, que nunca mienten, parecieran indicarnos que sí.


¿Qué pintor estará de moda en los próximos años?



Lo mismo que ocurre con las acciones, las cotizaciones de las obras de arte se hallan fuertemente sometidas a la influencia de la moda. Hubo años en los cuales los impresionistas franceses del siglo XIX subieron hasta las nubes, como impulsados por un cohete, mientras los viejos maestros alcanzaban precios modestos.



Pensando en la valuación de un activo, aplicar la “teoría del comportamiento racional” se puede volver una tarea difícil, dado que es muy difícil saber si los artistas que hoy aparecen muy demandados serán tan populares en un futuro. Por ejemplo, hacia mitad de esta década, muchos coleccionistas están desechando las obras de impresionistas del siglo 19 como Claude Monet y Pierre Auguste Renoir, que fueron muy populares y demandados en los ´70 y ´80, y están, en cambio, optando por pinturas de artistas contemporáneos como Elizabeth Peyton o Richard Prince.


Los precios en el mercado de arte tienen una fuerte relación con el momento del ciclo económico. Economías que se expanden benefician los precios en el mercado del arte y viceversa. Por ejemplo el mercado de arte estuvo muy demandado en los ´90, cuando Ryoei Saito, el entonces chairman de la empresa Fuji, con base en Daishowa, Japón, marcó un récord al pagar u$s 82,5 millones por un obra particular, “Retrato del Dr. Gachet, de Vincent van Gogh. Al otro año, en la medida que la economía japonesa se caía, los precios de las obras de arte comenzaban a caer también.

Este fenómeno se observó a comienzos del 2006 en Punta del Este, Uruguay. La gran cantidad de nuevos proyectos inmobiliarios (que  muchos calificaban como boom) en dicha zona ha desembocado en un notorio incremento en la comercialización de obras de arte.

Debe tenerse en cuenta que la inversión en arte, al igual que ocurre con otros activos, se rige por ciclos. A uno de gran auge, le sigue otro de depresión. Es importante identificarlos para no cometer errores al comprar o vender. Por suerte hoy, a diferencia de antaño, la información y la difusión del mercado de arte es mucho mayor. El saber e informarse se convirtió en algo sustantivo. Y esta es una de las razones también por las que se amplió la red de compradores. Hoy existen bases de datos públicas que le permiten a cualquiera comparar precios, informarse y escudriñar el mercado global al instante.

Dejá tu comentario