El cotillón, una industria que factura $40 por cada "fiestero"

Economía

Antes, las fiestas necesitaban Disc Jockey, comida y bebida para funcionar in problemas. Pero hoy, se agrega un elemento fundamental: el cotillón. Desde hace un tiempo serpentinas, gorros, matracas y otros implementos dejaron de ser accesorios y pasaron a ser una moda que reclama creatividad y que muchas veces hace que la gente gaste $1500 y más.

Tito, dueño de Ticoral, aseguró a minutouno.com que “el cotillón no era tan central antes. Empezó a crecer a partir del carnaval carioca, y de los programas de televisión con tribuna”. Todos los consultados coinciden: antes el cotillón era “telgopor y papel; hoy hay creatividad, temáticas distintas, variedad, y eso es porque la gente lo pide”.

El crecimiento se dio “a partir de 2001. Siempre se festejó, pero a partir de ese año el crecimiento fue exponencial, aseguró Alberto Cantarin, de Cotillón Casa Alberto. Carlos, director de Cotishop, agrega: “inclusive reemplaza al souvenir”.

El cotillón protagónico

A partir de la preponderancia que tomó el cotillón, empezaron a surgir nuevos modelos. “Hoy hay gorros de tela, accesorios importados, inclusive tandas temáticas en las que el material se va cambiando de acuerdo a la música”, explica Carlos. Esto provocó una carrera, en la que los diferentes modelos y accesorios van pasando de moda. “Lo que en una fiesta en marzo era novedad, en diciembre se hizo visto y hay que comprar nuevos”, ejemplifica Tito.

“La gente se fue poniendo más exquisita” sentencia Alberto. Esto hace que se gasten sumas elevadísimas buscando “el último grito” en materia de disfraces. 

Claro, la novedad genera un gasto a la hora de comprar. “La gente llega buscando lo más barato, y se entusiasma y gasta de más”. El gasto promedio para una fiesta de 100 personas ronda los $400. “Pero hay gente que gasta muchísimo más. Depende de lo que quiera cada uno”. De acuerdo a la cantidad y originalidad del cotillón se pueden gastar “más de $1500”.

Un negocio que crece

La diversificación y el aumento de la demanda hicieron que los números del sector crecieran. “De 2001 a esta parte el sector creció, estimativamente, un 50%” afirma Tito. Sin embargo, los costos no se quedaron atrás. “Todo subió al ritmo de la inflación, que incide mucho” afirma Carlos.

“El plástico sube mucho porque es una commoditie,”coinciden. Los materiales que se importan constituyen el 50% del total. “Los aumentos de lo importado en algunos casos alcanzaron el 30%”.

“Esto achica los márgenes de ganancia”, se lamenta Tito. De todos modos, los artículos de cotillón en la venta minorista tienen una rentabilidad del 35%, aproximadamente. Para nada despreciable.

Para empezar con un negocio hay que pensar en que es mejor la calidad que la cantidad. “Nosotros aconsejamos que la gente no se llene de stock, sino que tengan cosas de buena calidad, para que la gente se entusiasme”. Carlos sugiere que “con $20 mil de buena mercadería se puede empezar”. Tito y Alberto, por su parte, dicen que depende del local. “Si es chico, a lo mejor con $5 mil o 10 mil alcanza”. 


 


¿Le interesa sumarse al negocio de la fiesta?


 


 

Dejá tu comentario