La historia viene de largo: el 28 de agosto del 2003, el repartidor de pizza Brian Wells apareció en una sucursal del banco PNC en Summit Township, con una nota en la que demandaba dinero y que decía que tenía una bomba colocada contra su voluntad.
Wells, de 46 años, recibió el dinero de un cajero, entró en su automóvil y fue capturado poco después por la policía. Colgando de su cuello, bajo la camiseta, tenía un bomba y un dispositivo cerrado con llave que impedía quitárselo
Le dijo a la policía que él era inocente, que alguien había activado un temporizador en la bomba y que lo había obligado a robar el banco.
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El explosivo estalló mientras la policía aguardaba la llegada de un escuadrón antibombas, matando a Wells y abriendo la incógnita de si era inocente o no.
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El tema es que casi cuatro años después, las autoridades federales sostuvieron el miércoles que el hombre no era un rehén inocente sino parte de la banda criminal.
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El texto de las acusaciones, develado el miércoles, nombra a Wells como uno de los organizadores del asalto. Otras dos personas, Marjorie Diehl-Armstrong y un amigo de ella, Kenneth E. Barnes, fueron acusados de robo bancario y asociación ilícita.
Pero las aventuras de Diehl-Armstrong no terminan allí. Las autoridades dijeron que el plan fue preparado de manera que la dulce Marjorie, de 58 años, pudiera conseguir dinero con el cual pagarle a alguien para que matara a su padre.
Diehl-Armstrong y Barnes son acusados de idear una serie de notas para hacer creer que Wells era ''meramente un rehén'', según el texto de las acusaciones.
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