En EEUU, la confianza de los consumidores baja, pero en Argentina sube

Economía

La crisis de las hipotecas y la consecuente recesión en Estados Unidos provocaron que la confianza de los consumidores norteamericanos se redujera a mínimos históricos y que la población recorte gastos “lujosos” y superficiales. Mientras tanto, en la Argentina la confianza aumenta y se mantiene saludable. Creer o reventar.

De acuerdo con un informe del portal de USA Today, la situación financiera dudosa y la recesión son factores de temor en los consumidores. Por eso, muchos estadounidenses aseguraron al sitio web que han dejado de gastar en cosas innecesarias, por temor a que la ya golpeada situación económica empeore.

En lugar de comprar agua mineral, se llevan botellitas desde casa. Ya no más menú ejecutivo, ahora una hamburguesa rápida al mediodía, o viandita desde casa. Y el café en Starbucks cada vez está más lejos. Todo porque los presupuestos hogareños, sean de 200 o de 200 mil, cada vez soportan menos gastos insignificantes.

La gente extraña más estos pequeños placeres que los grandes. Duele más perderse la cerveza de los jueves con amigos, que no poder cambiar el auto. Además, si los patrones de consumo empiezan a tener al ahorro como base, sería difícil volver atrás, con lo que la economía se perjudicaría seriamente.

Para peor, muchos especialistas aseguran que el ahorro no es una moda que va a pasar cuando la economía se recupere, sino que es un cambio de mentalidad. “Es más cool no gastar”, explican.

Hasta acá no hay nada que nos sorprenda por estas latitudes, en las que el ahorro es como el pan nuestro. El dato curioso es que una de las mayores sensaciones que tienen en EE.UU. es que “los precios suben, mientras los salarios no” ¿Le suena? Seguramente si. Los mismos temores tenemos nosotros, en la Argentina.

Ahora bien: la confianza al consumidor en el país aumentó 4,2% en enero de 2008 respecto de 2007, de acuerdo a la Fundación Mercado. Sin embargo, un 60% de la gente encuestada no percibió cambios en su sueldo en el último trimestre. La pregunta es: ¿Puede ser que las preocupaciones sean las mismas, y las actitudes opuestas?

La política económica del gobierno en los últimos años ha sido la de dar impulso al consumo, agregando dinero al salario con medidas como el aumento de las asignaciones familiares. En opinión de muchos economistas esas medidas son las que colaboraron para que la inflación se mantenga, y supere los aumentos salariales.

Por otro lado, en Estados Unidos la situación era inversa: de una confianza extrema, que provocó en parte la crisis de las hipotecas, hace que la economía se retrotraiga, y se desacelere.

Resultado: mismos temores, pero actitudes opuestas. Como dijimos más arriba, creer o reventar.

Dejá tu comentario