¿Es sostenible el sistema jubilatorio en la Argentina?

Economía

* La reaparición del sistema de reparto en el centro de la escena plantea varios interrogantes.
* Sepa cuales son las variables que tiene que conocer para tomar la decisión de su futuro.

Los sistemas de jubilación por “reparto” o “solidarios”, están en crisis en el mundo entero, básicamente, por dos motivos:

* Porque la expectativa de vida aumenta (afortunadamente) y se extiende el período en que los aportes deben sostener a los beneficiarios.
* Porque el trabajo tiene una realidad compleja: cada vez se requiere menos mano de obra sin calificación (por el avance tecnológico) y la necesidad de capacitación hace que las personas se incorporen más tarde al mercado laboral y por ende, al mundo del aporte jubilatorio.

Los analistas, sean de la tendencia que fueran, sostienen que los fondos aportados históricamente al sistema de reparto y que fueron en su momento incorporados al Tesoro Nacional (con su consecuente utilización caprichosa) “ya fueron” es decir, es imposible seguirles la pista. Poco sentido tiene, entonces, hacer cálculos sobre la cantidad de dinero que se aportó y los intereses que se deberían aplicar.

El dilema es hacia adelante. ¿Cómo hacer para que el sistema sea rentable? Siéntese, agarre una birome y un papel junto a minutouno.com para sacar sus propias conclusiones.

* La edad de jubilación es a los 65 años y la expectativa de vida es de 77 años (aunque el dato de las Naciones Unidas para Argentina es de 73 años). Es decir, el sistema tiene que solventar teóricamente 12 años de vida de una persona al mismo nivel que mantuvo cuando trabajaba.

* Imaginemos una persona que cobre $1.000 (es una cifra apenas por encima de la Canasta Básica y se acerca bastante al salario promedio acordado por el “testigo” sindicato de camioneros). Para cobrar durante 12 años ese mismo dinero por mes debería haber ahorrado el equivalente a $144.000.

* Si empezó a trabajar a los 20 años, el tiempo que tuvo para ahorrarlos es de 45 años, con lo cual debería haber aportado $3.200 por año o, lo que es lo mismo, $266 por mes. Con un aporte de 11% (es decir, en nuestro ejemplo $110) el resto lo cubren, en teoría, los aportes patronales y los fondos adicionales del  Estado. Es decir, estos números pueden “cerrar” con mucho esfuerzo ampliando la cantidad de aportes patronales (que es el dinero que la empresa aporta al sistema por cada trabajador que emplea). La realidad es que los aportes patronales se vienen disminuyendo sistemáticamente desde el año 1994. Por eso los números no cierran.

* La otra forma de hacer que el sistema cierre es ampliado la cantidad de trabajadores que se incorporan al sistema. En estos momentos, el viento sopla favorablemente para esta perspectiva. Hoy mismo, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, anunció un incremento del 7,7% del empleo privado y dijo que hay 10 mil nuevas empresas empleadoras. Sin embargo: ¿Qué garantías hay de que el sistema funcione dentro de dos años si se produce una desaceleración de la creación de empleo? O peor aún: ¿es sostenible en el tiempo la creación de empleo como único garante de viabilidad del sistema?



El Ministro del Interior Aníbal Fernández dijo también hoy que “no se pueden vaciar las cajas (jubilatorias) porque tienen asignación específica”  y que el proyecto de Ley indica que  no se puede tocar para otra cosa que no sean las jubilaciones".¿Será así?

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