Fantasías porteñas: ¿Es negocio tener un puesto de flores?

Economía

Llega el verano y los puestos de flores empiezan a llamar la atención con sus colores y perfumes: Esa atención hace que los oficinistas que caminan por el centro miren el trabajo de los floristas con fascinación y encanto. Se trata de un trabajo tranquilo, vendiendo un producto muy noble, sin jefes... pero ¿es negocio tener un puesto de flores?



Sara, encargada del turno tarde de un puesto en el barrio del Abasto, asegura que “en ésta época se vende más porque hay más variedades y eso llama más la atención”. De acuerdo con sus cálculos, un puesto vende “unos $4000 por mes, aunque depende de dónde esté ubicado”. El dato obvio: la clave son los puestos en lugares céntricos de mucha circulación. Sin embargo, los que conocen el oficio saben que los puestos cercanos a restaurantes “rinden más todavía, porque la gente compra cuando sale”, agrega Sara, confidente.

Todos los puesteros coinciden: las flores están caras. “La docena de rosas nacional está $30 y la importada $50” dice Sara. Juan Carlos, que tiene su puesto en la avenida Corrientes, agrega: “este año las flores vinieron muy malas y hubo pocas, eso hizo que se encarecieran más”. Y para colmo de males, este año, las importadas se pagan en dólares.

Pese a esto, la gente sigue comprando. Porque las flores son un regalo clásico, que se cuadra con todos los tipos de pareja: Se puede ser muy romántico o muy tradicional, muy moderno o kitsch, pero en todos los casos, hay un tipo de flor que cuadra justo. “Este año se vende bien, en general no bajó demasiado” explica Juan Carlos, y agrega: “media docena de rosas sale $25 ¿Qué regalo comprás por esa plata? Con las rosas salís siempre de apuro”.

Claro, no todo son rosas. “El paquete cuesta $60, y trae dos docenas. A eso se suma que algunas las tirás en el momento, porque vienen malas. Además, una rosa buena dura dos o tres días. Si no las vendés las tirás y eso es pérdida”.

Los puestos pagan a la municipalidad un permiso, y además tienen los impuestos propios de cualquier negocio. “Yo pago $500 dos veces al año, pero hay puestos que pagan tres veces más” asegura Juan Carlos. Además, ingresos brutos, ABL, luz y monotributo entre otros pasan a engrosar los gastos de los puesteros. “Solamente por el lugar pagamos $3000 por año” aclara Sara. Ese gasto, prorrateado a lo largo de los meses, da $250.

Como siempre, minutouno.com le pone los números sobre la mesa: Se trata sin duda de un trabajo en el que nadie se vuelve millonario en tres meses. Pero cada uno sabe cuáles son sus aspiraciones. Conteste, entonces, usted la pregunta: ¿Es negocio o no?

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