Bonistas avanzan con su plan para seducir a los buitres
El grupo de tenedores canjeados designará a los dos bancos que llevarán a cabo la campaña para evitar un nuevo default.
A esto se suma el escaso interés de participar de un potencial canje por títulos locales si la causa se complica ante la Corte Suprema de EE.UU., y la irrupción de fallos en Europa a favor de compartir "responsabilidades" por la crisis de deuda entre privados y la Argentina.
También toman en cuenta la posición dura esgrimida por Argentina de no pagarle a los fondos buitre más que al resto; la presión cada vez mayor del FMI para ponerle freno a los holdouts; y la confesión del fondo Elliott -reflejada en una nota del Financial Times- de que está dispuesto a "negociar".
La propuesta del "canje privado" es conocida en el mercado como "Gramercy solution" -desde que trascendió que ese fondo es uno de los promotores de la iniciativa- y consiste en ofrecerle un
canje de deuda a los holdouts, donde los mismos resignen su posición de querer cobrar el 100% que reclaman en las cortes internacionales y acepten negociar una quita con los privados (menor a la que ofrece el Gobierno).
Esa "ganancia" que obtendrían los holdouts entre lo que les ofrece la Argentina y lo que les ofrecerían los tenedores -que son parte del 93% que ingresó a los canjes-, será abonada por estos
mismos bonistas, quienes resignarán de esta forma parte del pago recibido en concepto de los intereses de los bonos reestructurados.
De prosperar estas negociaciones y una vez que los fondos buitre y holdouts se desprendan de los bonos en default y se los den a los bonistas que impulsan esta iniciativa, estos últimos irían a tocarle la puerta al Gobierno para concretar un nuevo canje, esta vez sí con la Argentina, y terminar de esta forma con el default.
Esto, en vistas de que la Argentina ya promulgó la Ley de Reapertura de Canje de deuda y levantamiento de la Ley Cerrojo en octubre último, y de que el nuevo proceso de reestructuración
contendría las mismas condiciones que en 2010, no significaría ningún costo adicional para el país.
Esta "pérdida inicial" de los bonistas sería más que compensada a futuro por las subas en el precio de los bonos.
Los promotores de la iniciativa reconocen que es "ambiciosa" desde el punto de vista que requiere de tres condiciones fuertes: lograr por un lado atraer a los holdouts, que hasta el momento quedaron fuera de los canjes que propuso el país y fueron por la vía del litigio; lograr atraer una mayoría importante de los bonistas del canje, que deberán resignar una porción de los intereses, apostando a recibir ganancias a futuro; y finalmente garantizar una amplia participación de ambas partes.
Esa "ganancia" que obtendrían los holdouts entre lo que les ofrece la Argentina y lo que les ofrecerían los tenedores -que son parte del 93% que ingresó a los canjes-, será abonada por estos
mismos bonistas, quienes resignarán de esta forma parte del pago recibido en concepto de los intereses de los bonos reestructurados.
De prosperar estas negociaciones y una vez que los fondos buitre y holdouts se desprendan de los bonos en default y se los den a los bonistas que impulsan esta iniciativa, estos últimos irían a tocarle la puerta al Gobierno para concretar un nuevo canje, esta vez sí con la Argentina, y terminar de esta forma con el default.
Esto, en vistas de que la Argentina ya promulgó la Ley de Reapertura de Canje de deuda y levantamiento de la Ley Cerrojo en octubre último, y de que el nuevo proceso de reestructuración
contendría las mismas condiciones que en 2010, no significaría ningún costo adicional para el país.
Esta "pérdida inicial" de los bonistas sería más que compensada a futuro por las subas en el precio de los bonos.
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