El Gobierno celebró un superávit logrado a costa de los trabajadores, jubilados y de las prestaciones sociales

Economía

El brutal ajuste del gobierno de Javier Milei lo están pagando los trabajadores, jubilados y los sectores más postergados de la sociedad. Así lo dejó en evidencia el último informe del CEPA.

"Es una fiesta" dijo sin ruborizarse el presidente Javier Milei días atrás en LN+ al celebrar el superávit anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo. Lo que no explicó es quién está pagando "la fiesta".

Sí lo explica sin embargo el último informe del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) que indica que "el superávit finalmente fue mayor al esperado explicado por la ausencia de gestión del Estado, el congelamiento en las partidas de gasto, el no pago de los subsidios de energía y la licuación de las partidas vinculadas a prestaciones sociales".

El informe detalla que el superávit fiscal que alcanzó el gobierno de Milei en enero "se logró a costa de ausencia de gestión y caída real de las jubilaciones y prestaciones sociales".

En el estudio se da muestra de que el superávit se alcanzó mediante una "ausencia de gestión del Estado, el congelamiento en las partidas de gasto, el no pago de los subsidios de energía y la licuación de las partidas vinculadas a prestaciones sociales".

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Según los datos del CEPA, en el mes de enero el resultado fiscal alcanzó los $2.010.746 millones -antes de intereses- y de $518.408 millones -después de pagar los intereses de deuda-.

En este sentido, explica que los gastos en enero se desplomaron especialmente como resultado de reducciones en las prestaciones sociales, subsidios y obra pública. "El gasto se redujo 40% por la nula gestión del gobierno", indicaron.

Y destaca que hubo reducciones en casi todas las partidas con un marcada reducción en prestaciones sociales (un -30%), jubilaciones (-38%) y una marcada caída en gastos de las asignaciones familiares y otros programas sociales.

Por otro lado, todos los subsidios muestran una disminución en términos reales, al igual que los gastos de capital (que incluye obra pública) y cayó un 86%.

"El superávit finalmente fue mayor al esperado explicado por la ausencia de gestión del Estado, el congelamiento en las partidas de gasto, el no pago de los subsidios de energía y la licuación de las partidas vinculadas a prestaciones sociales", denuncia el informe.

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