¿La Argentina puede producir biodiesel?

Economía

*Especialistas relativizan la oportunidad del país, pese a ser el segundo exportador mundial de maíz.
*Sin embargo, los records de producción y el apoyo de subsidios podrían crear el marco necesario para que se aumente la estructura productiva de esa energía.

Pese a ser el segundo exportador mundial de maíz, la Argentina es uno de los países con menor infraestructura para la elaboración de etanol y otros combustibles derivados de la producción de esos granos.

Sin embargo, los records de producción y exportación de maíz que se registraron en los últimos dos años y el apoyo de subsidios estatales a los productores, podría crear el marco necesario para que el país aumente su estructura para producir esas energías.

De hecho, la ley de biocombustibles que el Congreso sancionó el año pasado puso como límite el año 2010 para que en el país se creen las condiciones necesarias para que el 5 por ciento de ese tipo de energía sea mezclada con todo el cumbustible derivado del petróleo.

Las normas establecen que el gasoil se corte con un 5 por ciento de biodiésel y la nafta con una medida similar de etanol.

En materia de etanol, el país produce anualmente 150 mil metros cúbicos, apenas un grano de arena frente a los 18 mil millones de litros que Brasil genera cada año.

Y según el especialista de la asociación Maizar e ingeniero agrónomo Abelardo Portugal, la Argentina "no está en condiciones de montar una industria suficiente para producir a grandes escalas".

Como los generadores del 70 por ciento del etanol que se produce en el mundo, Brasil y Estados Unidos convinieron expandir ese mercado y, según los especialistas, este hecho puso de relieve las falencias del aprovechamiento de la producción agrícola para la generación de energías alternativas en la región.

"Estamos muy lejos de firmar grandes acuerdos para la exportación de etanol y mucho más lejos de abastecer el mercado interno", añadió el ingeniero agrónomo.

Es que para llegar a este objetivo se deben instalar plantas "de valor apreciable", cuyos costos de instalación "no bajan de los 50 millones de dólares", precisó.

Una de las posibilidades sería que ese tipo de estructura sea montada por las refinerías de petróleo de las empresas que operan en el país, pero "lo ideal" sería que se creen instalaciones exclusivas, tal como ocurre en los Estados Unidos.

El proceso no es complicado: "Sólo se necesita almacenar, por ejemplo, el maíz y dejar que el almidón se fermente para obtener el alcohol", sintetizó Portugal.

Es más, "del total utilizado, queda un residuo que es un muy rico insumo alimenticio para animales", por lo cual el desaprovechamiento de los granos es casi nulo.

La fuente más relevante para hacer etanol es la caña de azúcar, de tal modo que por cada hectárea se producen 6 mil litros de etanol, mientras que en una igual superficie de maíz, se producen 3700 litros.

Pero la Argentina "no tiene posibilidades para expandir la superficie de cañas de azúcar como para producir biocombustibles, por el mero hecho de que no es un país tropical", por lo tanto, la alternativa es el aprovechamiento del maíz, evaluó Portugal.

Uno de los caballos de batalla de Maizar es la promoción de cooperativas de productores para la elaboración de biocombustibles.

Según Portugal, hay varias iniciativas de este tipo que se ponen en marcha en Rosario, Santa Fe, y el norte de la provincia de Buenos Aires, básicamente dedicados a la exportación.

En su visión, el motivo por el cual antes no se le dio relevancia a estos combustibles fue "porque la Argentina tenía el suficiente combustible como para autoabastecerse", mientras que Brasil "siempre dependió de la importación de petróleo, y tuvo que generar otras posibilidades" de abastecimiento, aseguró Portugal.

No obstante, los especialistas descartan que la producción de biocombustibles pueda suplantar a los derivados del petróleo.

"No alcanzan las superficies de tierra en todo el mundo para abastecer la demanda global", sentenció Portugal.

Aún así, "muchos dicen que la producción de etano y biodiesel son la transición al uso de energías alternativas, pero hay muchas dudas sobre ello", concluyó.

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