Es improbable que la historia la recuerde como "La batalla de Constitución". Sin embargo, la bronca de los usuarios de la Línea Roca una semana atrás fue, a no dudarlo, el detonante de la salida de Sergio Taselli y su empresa en la concesión de la línea ferroviaria.
El empresario venia advirtiendo que el negocio era poco rentable y que los subsidios alcanzaban "apenas" para pagar los salarios de los trabajadores. Y por otro lado, se veía venir en el Gobierno la voluntad de tomar en sus manos la concesión del tren.
De esta manera, parece que la escaramuza del martes pasado fue un episodio que los gurúes del management llaman "win-win" es decir: Todos ganan. El empresario se saca de encima una papa caliente y el Gobierno vuelve a sacar chapa de peronista. ¿Fue entonces, una explosión social orquestada? Nada es imposible en el país de las internas permanentes.
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Los unicos que pierden, como siempre, son los usuarios. Por lo pronto, perdieron tiempo, perdieron calidad de vida y perdieron, también, esperanzas.
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