La brecha entre pobres y ricos no se cerró como dice el Gobierno

Economía



  • La mejora de los ingresos medida por grupo familiar encubre que los hijos de las familias pobres trabajan cada vez mas.


  • Si se toma el ingreso per cápita, el descenso es un apenas perceptible 1%.

“Las personas con menores ingresos han incrementado casi un 25 por ciento su participación en el total de los ingresos en los últimos tres años y medio” dice un análisis difundido hoy por el Ministerio de Economía sobre la base del informe de Distribución del Ingreso, divulgado ayer por el INDEC


 


Para elaborar este indicador, el Instituto divide a la población total de los principales conglomerados urbanos del país en 10 porciones con igual cantidad de habitantes. La población total de esos conglomerados es de 24 millones, de modo que cada porción –o “decil” como los denomina el INDEC- reúne unas 2.400 personas. Esa división no se hace por edades, ni por sexos, sino por ingresos de su grupo familiar. Es decir en el decil 1 están las 2.400 personas cuyas familias tienen los menores ingresos del país. Y En el decil 10, las personas cuyas familias tienen los mayores ingresos.


Los datos difundidos ayer indican que los ingresos totales de un año del decil 1 fueron 30 veces menores que los decil 10. Este mismo indicador, el año pasado, había dado una brecha de 36 veces. Es decir, la lectura obvia y rápida que el oficialismo hizo de este informe fue que la política del Gobierno hizo reducir la injusticia distributiva en casi un 17%.

Y ciertamente, es un logro que no debería menos que aplaudirse: después de años de ensanchamiento de la brecha entre pobres y ricos, estos indicadores darían mucho ánimo. Pero los darían si fueran reales. La verdad es que hay muchas observaciones para hacer del informe:

En primer lugar, y tal como apunta en su blog el sociólogo Artemio López, a esta altura se volvió sumamente inadecuado calcular el ingreso familiar per cápita como hace el INDEC. (se toma el ingreso familiar y se lo divide por la cantidad de integrantes de la familia). Explica López :que en los hogares pobres, existen más cantidad de gente que recibe ingresos por la mejora en el mercado laboral. Con lo cual  “el ingreso familiar aumenta y la brecha de ingreso familiar baja, comparada con un hogar por caso del estrato alto donde el número de perceptores es menor, pues normalmente los hijos en edad escolar simplemente estudian”.


 


Clarísimo ¿no? Si tomamos como unidad de análisis la familia, tenemos muchas mas personas que reciben ingresos en las familias más pobres, aunque esos ingresos sean ínfimos. Por esto López propone armar la brecha de desigualdad simplemente sobre los ingresos por persona. “Si se analiza la habitual brecha de perceptores per cápita, el descenso es exiguo, de 29,6 a 28,6 veces.”

En segundo lugar: Los mismos datos del INDEC dejan muy poco margen para la alegría. El 20% más rico de la población recibe el 52% del ingreso total del país. No parece el colmo de la igualdad ni mucho menos.

Tercer punto: A riesgo de parecer un aguafiestas, sostengo que la mejora de los ingresos familiares no debería celebrarse. En el mejor de los casos, un silencio oportuno disimularía el hecho de que las familias mas pobres están elevando sus ingresos incorporando al mercado laboral informal (haciendo trabajar en negro, bah) fundamentalmente a sus hijos en edad escolar. Por supuesto que esto es mejor que la desgracia que vivimos en el 2001 y 2002. Pero de ahí a ponerse contentos y celebrar la mejora en la igualdad de ingresos, hay una distancia ética enorme.

De modo que, vuelvan a cerrar ese champagne y guárdenlo para tiempos mejores No parece un buen momento para festejar.

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