La historia de las galletitas gourmet que desplazaron un trabajo en una corporación

Economía

¿Dejar una multinacional para fabricar galletitas? No se sorprenda. Cuando hay un nicho de mercado no explotado, meterse de lleno puede ser muy rentable y dejar buenas ganancias. Así sucede en el caso de las galletitas artesanales.

Frank Almeida, de origen norteamericano, es el actual presidente de Sugar & Spice, Su historia de negocio se entremezcla con una historia de amor: Frank vino a parar a la Argetina en plena crisis del 2001, siguiendo a la que hoy es su esposa.


 


En aquel momento de caos y retirada masiva de empresas del país, Frank notó que las galletitas artesanales gourmet, que se vendían muchísimo en mercados de otros países, aquí no se producían.

Los primeros pasos



“Dejamos nuestros trabajos (Frank trabajaba en Crown Relocation, una empresa de mudanzas) y empezamos a ver qué podíamos hacer para tomar control de nuestro destino” contó Frank a minutouno.com. Su mujer cocinaba muy bien (había estudiado en Francia y Argentina). Decidieron entonces entrar en el negocio de las galletitas, haciendo un producto de alta calidad.

Al principio, la fábrica era la propia casa de los Almeida. “Tuvimos que conseguir batidora, amasadora y otros aparatos para empezar”. Recién este año realizaron una planta modelo más grande. Sin embargo, el procedimiento sigue siendo artesanal.

Tanto Frank como su esposa se valieron de varias herramientas que habían adquirido durante su trabajo en grandes empresas. “Es muy importante el profesionalismo. El manejo con clientes y empleados, el servicio que se le da a las personas, son cosas que saqué de mi experiencia en Crown Relocation” asegura Frank.

Galletitas que no se consiguen



Los productos que elabora Sugar & Spice respetan recetas originales. “Los biscotti son italianos, las cookies son norteamericanas, el stollen es pan dulce alemán, etc” asegura Frank. Por eso, todas conservan su nombre original y tienen fragmentos en idioma del país de origen en el packaging.

La ventaja que tienen es que casi no hay competencia en ese rubro en el país. “Quienes las producen afuera no les conviene exportar, porque hay que llenar un container y los costos no convienen”.

Lo bueno cuesta



“Estamos trabajando con ingredientes muy nobles y de alto costo” explicó Frank. Las diferentes variedades de galletitas llevan almendras, nueces, chocolate, todos ingredientes con elevados precios. “Las avellanas alcanzaron casi un 80% de aumento en este año” agrega.

Eso explica los costos de los productos. Los brownies, por ejemplo, vienen en presentaciones de 150 y 170 gramos, y cuestan entre $6,5 y $8. “La diferencia es que estas galletitas son mejores que la mayoría de las que están en las góndolas” se enorgullece Frank.

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