La manta corta y los picos de consumo

Economía

La “Teoría de la Manta Corta”, en general utilizada en el fútbol, se refiere a una forma de jugar tal que, o bien se hace hincapié en el ataque, descuidando la defensa, o por el contrario se defiende a ultranza la propia valla, resignando ofensiva. Es decir, quién se tapa los pies deja la cabeza descubierta, y viceversa.

Este escenario, mayormente futbolístico, suele presentarse con el gas y la electricidad en el país, desde hace varios años ya.

¿Cómo es esto? Llegan el invierno y las temperaturas bajas, y el gas empieza a escasear. Todas las estufas, calderas y calefones del país empiezan a funcionar al máximo y la situación desborda la planificación de los servicios.

También sucede en verano, con la luz. Se apagan cocinas y hornos, y se encienden ventiladores y equipos de aire acondicionado. Y lo que pasaba hasta agosto con el gas, en octubre le empieza a pasar a la electricidad.

Estos son los ‘picos de consumo’, ni más ni menos que los momentos en que el uso de las redes se satura debido a condiciones propias de su uso.

Ante esta situación, empieza a funcionar la “manta corta”: por ejemplo, si hace frío, se les saca gas a las industrias y a las estaciones de GNC, para que haya más en los hogares. Esto deja a la producción y a los taxis en pampa y la vía. O, si hace calor se realizan cortes programados de luz (recordar la época de Alfonsín), y se corta en algunos lados para que haya en otros. O simplemente se corta, porque no se da abasto y encima se cierran centrales eléctricas. Todo esto en vez de ampliar las redes, o profundizar la explotación, o pensar algún proyecto que no requiera elegir quiénes van a tener el servicio, y quiénes no.

Y ni hablar de los celulares en Navidad, Año Nuevo, el Día del Amigo, y tantos más.

El camino a seguir no es del todo claro, pero involucra mayor investigación, mayor inversión y mayor control por parte de empresas y gobierno.


¿Somos los usuarios los únicos que nos damos cuenta de esto? No lo creo. La diferencia es que las prestatarias prefieren hacer como si nada pasara, y planificar los servicios en la estación que más les convenga, para ahorrar costos. Es cierto que no se puede funcionar siempre como si hubiera un pico de consumo, pero los clientes no tenemos la culpa.

Lo más grave es que en el fútbol el resultado puede ser victoria o derrota, pero con los servicios, perdemos todos por goleada.

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