Los INDEC de China y Estados Unidos son raros como los nuestros

Economía

Algunos índices económicos de China parecen curiosos a la vista de casi todo el mundo (menos la nuestra, acostumbrada a ciertos abusos). Estados Unidos no se queda atrás; también se inventan trampitas. Lo cierto es que en el blog The Big Picture (La imagen general) se muestran varios datos de ambos, como por ejemplo:

En China, la inflación de la comida es de un 18,2%. Los productos que más subieron son el pollo y otras aves con 49%, los huevos con 23% y las verduras, con 22% (¿las papas serán caras también allá?). La salud está más tranquila, y sólo mostró un 2,3% de aumento.

Sin embargo hay datos extraños: Transportes y comunicaciones están en el mismo apartado. Y encima, tuvieron inflación negativa, a pesar de los récords del precio del petróleo. También se dio una baja en educación, y una suba de 4,3% en residencias.

Ahora bien, estos datos más o menos extraños en algún caso, se entienden en el contexto. China controla sus índices de salud, transporte y demás. Si bien esto sucede, no intercede con el crecimiento anual del país, que es por demás saludable.

Distinto es lo que pasa en USA. De acuerdo con el autor de la nota, Scott Kilman, “La FED prefiere utilizar como indicador el Core PCE (Personal Consumption Expenditures, Gastos de Consumo peronal), porque muestra poca inflación".


 


 El PCE es  una especie de IPC sin alimentos ni energía, elaborado por el Departamento de Comercio, y más predecible que el CPI (Consumer Price Index, Índice de Precios al Consumidor), que es más parecido a nuestro índice de precios en su metodología. 


 


Lo extraño es que, según Kilman "el oro y el petróleo subieron a nuevos récords, mientras que el dólar bajo a inusuales niveles”.  Mientras esto pasa, las autoridades aseguran que no hay inflación ¿Le suena?

El blog se queja de que la FED no esté usando “información del mundo real”, y asegura que los índices de China son más verídicos que los de USA. Pero, claro, ellos no conocen a Moreno, ni a Edwin, ni a Paglieri...

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