Mamá, mamá: ¿me comprás un burbujero? (Parte 1)

Economía

Nuestro consultor de finanzas personales analiza hoy el fenómeno que se conoce como "burbuja", cómo se gesta y cuándo genera negocios.

Ver burbujas salir de un burbujero todas apretadas y diseminarse por el aire tomando distintas formas, es algo que siempre me atrajo desde chico. Bueno, ahora que lo pienso bien, no sé si me atraía eso, o la ganancia que obtenía el vendedor con un producto de costo prácticamente cero.

A medida que escribo estos párrafos y recuerdo este juego al que jugaba de chico y que disfruto hoy con mis hijos, pienso en la fuerte similitud de este juego con las “burbujas” en los mercados financieros. Si bien todas tomaron distintas formas, recorridos y tiempos hasta que estallaron, todas tuvieron algo en común: se fueron formando con elementos comunes y más tarde o más temprano terminaron explotado por factores similares.

Más allá de esto, lo cierto es que a todos nos preocupa que se esté gestando una burbuja en los activos que estemos invirtiendo, sean reales o financieros, y que en algún momento estalle.

Es muy frecuente escuchar:
- ¿Hasta cuanto aguanta esto?
- ¿Habrá que esperar unos años hasta que esto reviente, porque las crisis en la Argentina sobrevienen cada 10 años?
- ¿Será momento de vender el departamento que compré de pozo o las propiedades seguirán subiendo?

Tratemos de ver principalmente cómo podemos identificar las burbujas y qué podemos aprender de la historia.

Uno podría referirse a las burbujas como un “comportamiento irracional”, que lleva a masas a cometer excesos alcistas o bajistas. Por lo tanto, el análisis de las burbujas está muy emparentado con la “teoría del comportamiento bipolar” que sostiene que las personas se comportan o van alternando entre dos estadios: los de “manía”  “euforia” o de “burbuja” y los de “depresión” y “crisis”.

Estos comportamientos llevan a potenciar los ciclos económicos y, por lo tanto, a generar grandes oportunidades de inversión. Mientras que las recesiones, depresiones y crisis ofrecen grandes oportunidades de inversión porque los activos quedan subvaluados, las manías, euforias o burbujas, ofrecen oportunidades únicas de vender activos por mucho más de su verdadero valor.

En general en todas las manías de la historia, uno podría hacer un ejercicio muy habitual en la escuela y en los exámenes de inglés: ¿how would you fill in the blank? (¿Cómo llenaría el espacio en blanco?

“Estamos en presencia de una nueva era. ________ ha devenido en un nuevo tipo de economía. Aquella forma de economía en la forma tradicional pronto dejará de tener validez. Las técnicas tradicionales de valuación de empresas no permiten capturar el valor de esta revolución”.

Posiblemente ahora usted conteste “Internet”. Sin embargo, si usted hubiera vivido en el 1850, usted probablemente hubiera llenado el espacio en blanco con la palabra “el ferrocarril”. Si hubiera vivido en los años´20, hubiera dicho el “Sistema de la Reserva Federal” (de EEUU) o “la radio”. En los ´90, hubiera respondido con la “biotecnología”. En cada caso, esta racionalización fue acompañada por un gran mercado alcista y seguida por una fuerte tendencia declinante.

¿Como podemos diferenciar un mercado especulativo de uno que no lo es?
Un ejemplo de un mercado no especulativo podría ser la Argentina de mitad y fines de los ´80. El volumen de mercado era despreciable, las acciones se vendían por debajo del valor de libros y el costo de reposición, casi no había oferta pública de nuevas acciones y, la participación de los inversores extranjeros era prácticamente nula.

En definitiva, una característica común de un mercado no especulativo es la ausencia total de “apalancamiento”. La gente compra activos con efectivo en vez de a crédito, no hay expectativa de ganancias de capital y hay poca participación del público.

Por el contrario, es más difícil definir un mercado especulativo. ¿Por qué? ¿Se podría decir que el mercado de acciones japonesas ya era un mercado especulativo en 1988? Sí. Pero eso no impidió que las acciones continuaran subiendo un 30% más en los 12 meses previos al pico de diciembre de 1989.

El problema con los mercados especulativos es que es casi imposible saber cuanto durará la manía y cuanto más subirán los precios antes de desplomarse

Ya lo dijo Isaac Newton en 1720: “Yo puedo calcular los movimientos de los cuerpos divinos, pero no la locura de la gente”.

Pero ¿Qué síntomas presenta las enfermedad llamada “excesos especulativos”, doctor? Habitualmente, los booms, manías y excesos especulativos ocurren en la fase final del ciclo de negocios o ciclo de inversiones. Debemos tener presente que cuanto más largo sea el período en que el mercado tenga una tendencia alcista, más probable es que sea seguido por una manía, en la medida que la tendencia alcista de los precios es percibida incrementalmente como permanente.

Mientras que en mercados con tendencia bajista, los inversores quieren desprenderse de sus inversiones a cualquier precio, en la etapa maníaca y de suba constante de precios, las correcciones son vistas como oportunidad de compra.

Adicionalmente, durante cada fase maníaca, el efectivo es mirado como inversión para nada atractiva. Es por ello que los ahorristas salen a comprar cualquier activo que piensan que los resguardará de la inflación: cualquier colectivo les viene bien: oro, propiedades, acciones, entre otros. Compran departamentos canísimos con préstamos y cuando las tasas suben, deben refinanciar las hipotecas a tasas altísimas.

¿Qué factores pueden conducir a que cambie la tendencia? Generalmente, es el miedo lo que conduce al pánico. Esto llevó a Sigmund Freud a concluir que no hay relación entre la severidad del pánico y el próximo peligro y el pánico puede diseminarse como resultado de eventos insignificantes

Esto es lo que ocurre claramente en los mercados financieros: los mismos se caen en momentos en que parece que no pasa nada y todo sigue bien.

La semana que viene, concluiremos con el análisis de las burbujas financieras y extraeremos las conclusiones de los casos más importantes de las burbujas de la historia. .

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