Claves para comprender la dura disputa arancelaria que divide al Mercosur

Economía

En una tensa cumbre los presidente de Brasil y Uruguay retomaron su avanzada contra el Arancel Externo Común del Mercosur frente a la resistencia de la Argentina.

La reunión de cancilleres del Mercosur celebrada ayer anticipó la tensión que marcaría la cumbre presidentes que encabezó este jueves Alberto Fernández y que sirvió además para que la Argentina pasara la presidencia pro tempore del bloque por los próximos seis meses a Brasil.

Luego de que el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou calificara en marzo pasado de "lastre" la posición argentina en el Mercosur en torno a la larga disputa por el Arancel Externo Común y destara un breve pero intenso cruce con Fernández, el canciller de Uruguay adelantó ayer que su país buscaría "acuerdos extra-zona" sin esperar el aval de sus socios en el Mercosur tal como manda el Tratado de Asunción que dio nacimiento al Mercosur en 1991.

Fernández cerró su presidencia pro tempore con un llamado a la unidad y a respetar los estatutos fundantes del Mercosur que obligan a que todas las decisiones con respecto a acuerdos comerciales con otros países o bloques deben adoptarse por consenso, algo que Uruguay está dispuesto a ignorar ahora.

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En esa línea el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro inició su presidencia pro tempore con un liso y llano ataque a ese necesario consenso al que vinculó con un "poder de veto".

"El semestre que se cerró dejó de corresponder a las expectativas y necesidades del Mercosur. Debíamos haber presentado resultados concretos en los dos temas que más movilizan nuestros esfuerzos recientes: la revisión del Arancel Externo Común y la adopción de flexibilización de negociaciones comerciales con socios extrabloque", disparó Bolsonaro sin tapujos contra la Argentina y volvió a poner sobre el tapete el tema que más divide al bloque en este momento: el Arancel Externo Común (AEC).

El gobierno ultraliberal de Bolsonaro propuso hace ya más de dos años aprobar una rebaja del 50% al AEC del Mercosur para todos los productos. En la actualidad el AEC promedia un 12% con un máximo que llega al 35%. Brasil proponía reducirlo a la mitad. El AEC es la alícuota que deben tributar los productos de los países que no pertenecen al Mercosur para poder ingresar en el mercado regional.

Es decir, reducir el AEC a la mitad abarataría las importaciones y facilitaría el ingreso de productos extra Mercosur que competirían con los producidos localmente.

La propuesta de Brasil cuenta con el apoyo de Uruguay desde la llegada al poder del también liberal Lacalle Pou y con el respaldo parcial del presidente de Paraguay Mario Abdo Benítez para quien la reducción no debe alcanzar a todos los productos.

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Sin embargo cuando Bolsonaro formuló su propuesta hasta el entonces presidente Mauricio Macri consideró que semejante recorte del AEC era perjudicial para la industria local aunque se mostró proclive en avanzar con políticas más aperturistas. La Argentina de Macri aceptó entonces una reducción menor del AEC a la propuesta inicialmente pero las negociaciones quedaron en un impasse luego de que el líder de Cambiemos no lograra la reelección en 2019.

La llegada de Fernández a la Casa Rosada cambió el escenario para los liberales de la región. Brasil tuvo que morigerar sus pretensiones y propuso entonces una primera reducción del AEC de 10% y en una segunda etapa, a los pocos meses, una rebaja también del 10%.

La propuesta es rechazada por los industriales y centrales sindicales de los cuatro países que advierten que miles de empresas locales cerrarán ante la feroz competencia y que se contarán por decenas de miles los puestos de trabajo destruidos en las industrias locales.

El gobierno de Fernández rechazó la reducción generalizada del AEC y propuso reducirlo para el 75% del nomenclador, es decir, los productos que no tengan valor agregado, en sintonía con sectores empresariales productivos incluso de Brasil.

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El mandatario argentino aseguró este jueves que una eventual disminución de aranceles “debe contemplar los sectores sensibles, apuntando a una rebaja de los insumos, y la protección de los bienes finales (...) Hicimos grandes esfuerzos por alcanzar acuerdos. Un 75% no es un número bajo, la propuesta que Argentina desplegó se fundamenta en la búsqueda de mayor productividad”, destacó. Brasil y Uruguay reclaman rebajas de aranceles en el 100% de los productos, y Paraguay en un 90% de ellos.

E insistió: “el camino es cumplir con el tratado de Asunción, negociar juntos y respetar el consenso a la hora de la toma de decisión. Es importante honrar los tratados fundacionales. El consenso es el camino más racional para preservar nuestros intereses comunes”.

La polémica propuesta brasileña no cuenta con el consenso necesario pero eso no parece detener a Bolsonaro y Lacalle Pou decididos a avanzar en una apertura indiscriminada de sus economías.

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