Bitcoin: ¿nueva moneda electrónica o manía especulativa?
Escribe Miguel Ángel Boggiano
En cualquier caso, tampoco debemos ser ingenuos y debe quedar claro que actividades delictivas como el tráfico de drogas, armas o personas forman parte del "Sistema D", y este bitcoin sería de interés también para ellos.
Puntos salientes
En los últimos 100 años el dólar perdió el 95% de su valor. En el protocolo Bitcoin no podrá haber más de 21 millones de bitcoins como máximo en 2020. Al poner un límite a la emisión, se defiende automáticamente su valor.
Puede haber una ventaja a nivel de transferencias internacionales, donde se eluden todo tipo de controles gubernamentales (alguien con dólares en USA puede comprar Bitcoins, transferirlos a la India y, quien los recibe allí, transformarlos en rupias).
La identidad de quien gasta un bitcoin está siempre protegida por el diseño propio de la moneda.
No hay necesidad de justificar "cómo se obtuvo el bitcoin" para gastarlo.
La idea de un dinero digital, conveniente e imposible de rastrear, liberado de la supervisión de los gobiernos y los bancos, ha sido un tópico caliente desde el nacimiento de Internet y podría considerarse como una de las ideas más revolucionarias de la historia financiera mundial.
Algunos datos operativos:
¿Cómo se hacen los bitcoins? Los van generando los usuarios de la red que van resolviendo acertijos criptográficos que hacen más seguras las transacciones.
¿Cómo se guardan? Los bitcoins se pueden almacenar en billeteras virtuales en la propia computadora o en servicios centralizados en "la nube" (computadoras provistas por terceros)
¿Cómo se gastan? Una vez que se tiene la aplicación de bitcoin, gastarlos es tan fácil como enviar un email. Los comercios que aceptan bitcoins son pocos pero van creciendo.
Por último, más allá de cualquier especulación, existen muchos mercados en los que se pueden transar Bitcoins. El principal de ellos es el Mt Gox y fue blanco de ataques informáticos la semana pasada.
Hay algo que está claro: cuando un grupo de revolucionarios informáticos pone en evidencia el voraz deseo de los Bancos Centrales de cobrar inflación, se gana muchos y muy poderosos enemigos.
(*) CEO de Carta Financiera y profesor de la Maestría en Finanzas de la Universidad de San Andrés
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