Papeleras: el otro lado de la hoja
* Es una de las industrias a las que más le cuesta atraer inversores y encontrar empleados capacitados.
* Sin embargo, tiene un gran potecial de negocios a desarrollar debido al buen momento por el que pasa la industria argentina.
A raíz del conflicto desatado entre Argentina y Uruguay por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, la industria papelera cobró cierta notoriedad en el debate político nacional.
Por otro lado, Luís Arce, responsable de Recursos Humanos de Celulosa Argentina, sostuvo: “A nosotros no nos cuesta conseguir personal”. Sin embargo, aceptó que el gremio papelero “requiere para ciertos puestos una formación que en el mercado no se consigue”. Según Arce, en el país no hay centros de capacitación para esta industria, por lo que desde su empresa los empleados son enviados al Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (SENAI) en Brasil. “Se aprende en el campo, y cuesta mucho”, reconoció.
La historia en papel
El proceso de fabricación de papel es muy específico, y requiere de mucha experiencia en el campo. Para tener una idea de la magnitud del proceso, basta pensar que una máquina papelera tiene 40 metros de ancho por 100 metros de largo.
“En el año ’45 el sector tenía 30.000 empleados, y producía 1.200.000 toneladas de papel por año, mientras que hoy, con apenas 6.000 empleados, producimos lo mismo”. Alari, pionero en el sector, afirmó que el número de empleados varió “no por automatización de procesos, sino por despidos lisos y llanos”.
El proceso necesita “personas con mucha teoría y mucha práctica”. Según Arce, la capacitación es “muy difícil”. Y Alari sentenció: “Si quieren un conductor, no lo van a conseguir”.
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