Papeleras: el otro lado de la hoja

Economía

* Es una de las industrias a las que más le cuesta atraer inversores y encontrar empleados capacitados.
* Sin embargo, tiene un gran potecial de negocios a desarrollar debido al buen momento por el que pasa la industria argentina.

A raíz del conflicto desatado entre Argentina y Uruguay por la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos, la industria papelera cobró cierta notoriedad en el debate político nacional.

Se trata de una industria que sufrió mucho durante la década del ´90, pero que en los últimos tiempos recobró gran importancia. De ahí que, al igual que el resto de los sectores manufactureros, el papelero está viviendo épocas de un extraño esplendor, sólo opacado por la falta de inversión (nadie quiere arriesgarse en una industria con tan mala prensa tras los cortes de rutas) y una notable dificultad para conseguir personal capacitado.

Los datos publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) lo señalan como uno de los que mayor porcentaje de demanda laboral insatisfecha presentan. Según el organismo, un 30% de las empresas del rubro que buscaron personal capacitado durante 2006 no lo consiguieron.

Blas Alari, secretario general de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos (F.O.E.I.P.C. y Q), confirmó lo informado por el INDEC.  “El dato es real y es consecuencia de las actitudes de los empresarios durante la época de (Carlos) Menem, cuando echaron a los empleados de mayor experiencia”, aseguró a minutouno.com el sindicalista.

Hoy se hace muy difícil encontrar trabajadores con experiencia, y aquellos despedidos en los ’90, “hoy no quieren volver, o están jubilados”, explicó Alari.

La industria del papel es “artesanal”.  El conductor de máquina es el trabajador más calificado, ya que controla todo el proceso de elaboración. “Para ser buen conductor se necesitan 15 años de experiencia y hoy no se encuentran profesionales así”, se lamentó Alari.

Por otro lado, Luís Arce, responsable de Recursos Humanos de Celulosa Argentina, sostuvo:  “A nosotros no nos cuesta conseguir personal”. Sin embargo, aceptó que el gremio papelero “requiere para ciertos puestos una formación que en el mercado no se consigue”. Según Arce, en el país no hay centros de capacitación para esta industria, por lo que desde su empresa los empleados son enviados al  Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (SENAI) en Brasil. “Se aprende en el campo, y cuesta mucho”, reconoció.

La historia en papel



El proceso de fabricación de papel es muy específico, y requiere de mucha experiencia en el campo. Para tener una idea de la magnitud del proceso, basta pensar que una máquina papelera tiene 40 metros de ancho por 100 metros de largo.

“En el año ’45 el sector tenía 30.000 empleados, y producía 1.200.000 toneladas de papel por año, mientras que hoy, con apenas 6.000 empleados, producimos lo mismo”. Alari, pionero en el sector, afirmó que el número de empleados varió “no por automatización de procesos, sino por despidos lisos y llanos”.

El proceso necesita “personas con mucha teoría y mucha práctica”. Según Arce, la capacitación es  “muy difícil”. Y Alari sentenció: “Si quieren un conductor, no lo van a conseguir”.

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