Para qué sirven y cómo se hace para guardar las células madre

Economía

* En Argentina existe un sistema público y otro privado para conservar la sangre del cordón umbilical.
* Las células contenidas en ella podrían utilizarse para la cura de patologías que hoy son incurables.

De la misma manera en que a la hora de pensar en la jubilación uno puede optar entre las AFJP y el sistema de reparto, cuando se trata de la conservación de células madre,  se puede optar entre las empresas privadas y las públicas. Por supuesto, uno tiene un costo y el segundo es gratuito.

Las células madre -contenidas en la sangre del cordón umbilical de un bebé- tienen la capacidad de dividirse indefinidamente y también de diferenciarse para producir células especializadas, como por ejemplo de la médula ósea y del sistema inmunológico.


 


Además, según recientes investigaciones, se comportan como si tuvieran la potencialidad de regenerar otras células vitales para el organismo como neuronas, células cardíacas, hepáticas, del páncreas. Para conservarlas, se necesita someterlas a temperaturas de hasta -196°(si, ciento noventa y seis grados bajo cero), para ser utilizadas en un momento futuro.

Román Bayo, director de Mater Cell, explicó a minutouno.com que la diferencia entre los bancos privados y los públicos “no radica en el origen de los capitales, sino en que, en los bancos públicos, el que dona células, las pierde”, esto es, “quedan a disposición del banco en cuestión para ser usadas de la manera que corresponda”, mientras que en el banco privado, las células quedan para uso exclusivo del cliente del banco.



Por otra parte, en los bancos públicos las donaciones de células madre funcionan “básicamente del mismo modo que las ablaciones de órganos”, según testimonia Cecilia Gamba, bióloga del hospital Garrahan. Es decir, están reguladas por el Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante).


 


En dicho hospital funciona uno de los bancos públicos de sangre de cordón umbilical, pero “sólo como lugar de almacenamiento; el Incucai es el que otorga las donaciones, para mantener la equidad” sostiene Gamba. En la actualidad hay 800 familias inscriptas para la donación.



Bayo explica que el tratamiento para regenerar médula ósea existe desde 1988, pero que respecto de la producción de otros tejidos, si bien existe “evidencia científica”, todavía no hay un esquema de utilización concreto. Es decir, no hay todavía un número importante de experiencias documentadas. Por otro lado, aquellas personas que contrataron el servicio para sus hijos, aún no lo necesitaron, porque las enfermedades a tratar son “enfermedades de la vejez.”. De todas maneras, si fueran a necesitarlo, es probable que no tuvieran posibilidad de hacerlo. “La utilización está en investigación”, define Bayo.



La página del Hospital Garrahan, por su parte, advierte acerca de ciertas limitaciones del procedimiento. “Almacenarla (la sangre) no constituye una garantía ya que para una enfermedad particular puede no resultar apropiado utilizarla”. Este banco de sangre sólo aconseja realizar el procedimiento en caso de que la familia posea “otro niño que tiene o ha tenido una enfermedad que pueda tratarse con transplante de médula ósea”.


“Las indicaciones para almacenar la sangre de cordón umbilical en el momento del parto para su futuro uso autólogo (en el cuerpo del donante) son – aseguran en el sitio web -   casi inexistentes hasta la actualidad”.



 


Los precios para el tratamiento en instituciones privadas son elevados. Si uno abona al mismo tiempo la recolección, el procesamiento  y la preservación por un año de las células deberá desembolsar US$ 900. A esto se suman US$ 100 por cada año de preservación, US$ 900 por 10 años, o US$ 1800 por 20 años. Sin embargo, desde el Garrahan advierten que “La probabilidad de necesitar un trasplante autólogo ha sido estimada en 1 en 20 mil para los primeros 20 años de vida”.

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