Skanska deja Latinoamérica debido a las denuncias de corrupción en Brasil
La compañía sueca Skanska anunció su salida de América del Sur a raíz de las denuncias de corrupción de los que fue acusada en Brasil, donde operaba con la firma Petrobras.
La petrolera brasileña está siendo investigada por sospechas de sobornos millonarios para obtener contratos sobre refinerías y oleoductos que Skanska estaba construyendo. En la cauda, ya son 20 los altos directivos de constructoras de Brasil que fueron detenidos por corrupción.
"Aunque ningún gerente de Skanska está en prisión, a la fecha, dos representantes de los socios de la firma en Brasil confesaron que pagaron sobornos a Petrobras para obtener contratos", reseñó la cadena escandinava Sveriges Radio.
Johan Henriksson, presidente de la compañía en América Latina, resaltó ante los medios suecos que "el ambiente en el continente sudamericano tiene corrupción, así que, por supuesto, era muy difícil trabajar".
Además, recalcó que la firma lleva una investigación propia para analizar la procedencia de los sobornos reseñados.
Skanska llegó a la región hace más de 60 años, operando en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Venezuela y Colombia.
En Argentina, la compañía está planeándose irse del país en las próximas semanas, a donde casi ya no tiene empleados.
De acuerdo a versiones oficiales, la retirada de Skanska de este continente no estaría relacionado con los escándalos de corrupción, como los de Brasil y Argentina, sino con el objetivo empresarial de concentrarse en sus negocios de Europa y Estados Unidos.
"Nos centramos en nuestros negocios de Europa y Estados Unidos. Los negocios de administración y operaciones en América Latina son muy periféricos", dijo el presidente ejecutivo Johan Karlstrom en noviembre último.
"Aunque sea un negocio bueno y rentable, es demasiado pequeño para tenerlo en esa parte del mundo. Iniciaremos el proceso de venta el año próximo", declaró, en una nota publicada por la agencia Reuters.
En el segundo trimestre, la compañía apartó 500 millones de coronas en amortizaciones y costos de reestructuraciones en la región, al decir que se desprendería de su negocio de ingeniería y construcción para centrarse en las operaciones de mantenimiento.
En el continente trabajaba como contratista de obras y servicios en diseño, construcción, operación y mantenimiento de proyectos de petróleo, gas, energía, minería e infraestructura.
El de Petrobras es el escándalo más grave para el gobierno de Dilma Roussef, que incluso debió sortear las denuncias en su última puja eleccionario. En total son más de 3.600 millones de dólares que se habrían entregado en diferentes formas.
Los empresarios involucrados, entre otros, son de las empresas de obra pública y con vínculos en ambos lados de la frontera -Brasil y Argentina-: Odebrecht, Galvao, Techint, Skanska, Camargo Correa y Toyo Setal.
Además, se investiga el desprendimiento de activos por parte de Petrobras para la inversión en exploración. Entre los activos figuran Edesur, Transener y dos refinerías: una en Pasadena, Estados Unidos, y otra en San Lorenzo, Argentina.
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