¿Por qué es importante el IPC?
* El pedido de renuncia a una investigadora del INDEC es un salto cualitativo en las acciones hegemónicas del kirchnerismo.
* La funcionaria dirigía los estudios sobre aumento de precios.
* ¿Cómo se mide la inflación? ¿Puede el Gobierno modificarlo? ¿Cuánto incide eso en la vida cotidiana?
* Las "trampitas" de Hacienda para incidir sobre el IPC.
El desplazamiento de Graciela Bevacqua, la investigadora del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) encargada de medir la inflación pone sobre la mesa la discusión acerca de las necesidades políticas del Gobierno de “meter mano” en el Índice de Precios al Consumidor.
Bevacqua estaba a cargo del área desde fines de 2001 y las versiones indican que su salida del INDEC está vinculada a su negativa a implementar cambios metodológicos que no respondieran a la normativa internacional
En primer lugar, el IPC no es una encuestita que se hace en dos o tres comercios acerca de los precios de un par de artículos: Es un estudio que responde a parámetros fijados por las Naciones Unidas (ONU) en su Sistema de Cuentas Nacionales y a las recomendaciones de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). La oficina del INDEC que calcula el IPC y al frente del cual estaba Bevacqua recibe asesoría permanente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
En primer lugar, por una cuestión política muy obvia: Al Presidente le encanta exhibir una imagen de buen administrador. De hecho, se supo que a fin de año Néstor Kirchner se enojó mucho con sus ministros Aníbal Fenández y Felisa Miceli porque se “filtró” el dato de la inflación menor a un dígito, que él quería hacer público en su discurso para exhibirlo como un logro de su gestión.
Pero hay, además, muchas otras cuestiones políticas que dependen de este índice; Una muy visible en estos días, es la actualización salarial. Los sindicatos discuten sus incrementos con los números del INDEC en la mano: Si esa cifra es muy abultada, el enfrentamiento con el sector empresario puede descarrilarse y obligar al Ministerio de Trabajo a tomar el indeseable rol de “apagador de incendios”
Pero el IPC tiene otras consecuencias todavía mas graves aunque menos visibles, con alcances financieros y jurídicos: En la época del canje de la deuda que realizo el Gobierno para salir del default, casi la mitad de esa deuda, que estaba en dólares, pasó a medirse en pesos indexados según el bendito IPC. Es decir, un punto mas o menos en el índice puede significar varios millones de pesos que los tenedores de títulos públicos le transfieren al Gobierno.
Entonces ¿Puede el Gobierno meter mano en el IPC?
Técnicamente, no puede. Pese a todas las objeciones que se le pueden hacer (tanto al IPC como al Índice de Desempleo o al Índice de la Construcción) el INDEC es el organismo de control estadístico mas serio, con mas recursos y mayores niveles de estandarización, hecho reconocido por investigadores de todas las consultoras y universidades del país.
Lo que si puede hacer –y de hecho hace- el Gobierno son algunas “trampitas” por afuera de la medición para conseguir torcer el rumbo del IPC. Un ejemplo claro de esto fue el acuerdo con las empresas de medicina prepaga: El Gobierno permite un aumento de sólo el 6% en las cuotas mensuales, que son los precios que pregunta el encuestador, pero habilita a los empresarios a cobrar pagos adicionales para las prestaciones, que no se reflejan en el IPC Algo similar ocurre con los colegios privados: Se aumenta el número de cuotas en el año pero se mantiene el monto de esas cuotas: Esa recaudación extra de las empresas es un gasto extra del público, pero no se puede reflejar en el IPC:
La decisión oficial del Ministerio de Economía de relevar a Bevacqua representa, entonces un preocupante salto cualitativo en una voluntad acaparadora que el Gobierno ya venia exhibiendo.
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