¿Por qué es tan difícil conseguir un crédito?

Economía

* El Gobierno anunció en septiembre la ambiciosa “Línea Inquilinos”, que prometía mejorar el acceso de la clase media al crédito para comprar una propiedad.
* Mas allá del dudoso éxito en frenar las subas de los alquileres, el programa es un total fracaso.

“Es como tener una carrera de vallas en la que, cuando uno llega a la meta lo descalifican por tener la camiseta afuera.” Así ejemplifica Radamés Marini, titular de la Unión Argentina de Inquilinos, al calvario de intentar pedir un crédito hipotecario con la línea que el Gobierno lanzó a fines de año pasado.

Se trató de un anuncio con bombos y platillos, en septiembre último, que intentaba frenar el malhumor social por las subas de los alquileres. El proyecto llamado pomposamente “Línea Inquilinos” experimentó un previsible fracaso. minutouno.com dialogó con algunos solicitantes del crédito:

* Matías tiene 27 años  En octubre del año pasado, ante el anuncio oficial, pidió un crédito en el Banco Ciudad: “Cumplía con todos los requisitos, tanto de antigüedad laboral como de monto mínimo para cubrir las cuotas, nunca tuve deudas, etc. Me hicieron firmar todos los papeles y a partir de ahí, empezaron a patearme para adelante diciendo que, en realidad, todavía no está lanzada la línea de crédito”.


 


Matías se indigna al recordarlo: “¿Por qué me hacen firmar todo, me hacen buscar una propiedad que se ajuste al monto estimado, si no está lanzado el producto?” En el bochornoso último contacto de Matías con su agente de cuenta, le dijeron que el crédito estaba parado porque su novia estaba embarazada.

* Gabriel tiene 33 años y hasta 2005 vivía en California, con su esposa. Volvieron al país con un ahorro en dólares y una profesión muy rentable: ambos son diseñadores web con bastante trabajo.”Empezamos a ver la posibilidad de un crédito en el Banco Nación, pero nos daban tantas vueltas, tanta presentación y varias reuniones para preguntar las mismas cosas que nos cansamos y dejamos todo”. ¿Será ese el objetivo de la burocracia?.

* Carolina tiene 34 años y vive alquilando con sus dos hijas desde hace 12 años en el barrio de Barracas. Poco tiempo antes del anuncio del Gobierno, ya se había inscripto en el Banco Ciudad para pedir un crédito hipotecario. Sin embargo corrió la misma suerte que los demás.


 


Carolina trabaja desde hace 10 años en uno de los Call Center mas importantes del país y tiene un recibo de sueldo muy consistente para pedir un crédito. “Por ser madre jefa de hogar, el trámite salió rápido, pero por la plata que me daban no conseguía nada en Capital, que es el lugar en que tengo que comprar, porque es donde el Banco tiene jurisdicción”


 


Acostumbrada a pelear contra viento y marea, Carolina no se acobardó y buscó una propiedad que se ajustara a ese monto. “Cuando la conseguí, me la rebotaron porque había una pérdida de las cañerías de agua. Entonces busqué otra, y me dijeron que no servía porque el entrepiso era de chapa y tenía que ser de madera”.
Los resultados de ese accionar son evidentes.


 


El diario La Nación publicó hoy datos oficiales: el Banco Nación recibió 85.000 consultas, pero dio préstamos a 290 personas. En el Banco Hipotecario, si bien la mitad de los 2.400 créditos preaprobados es demandada por inquilinos, sólo 12 se encuadraron en la línea impulsada por el Gobierno y los 1.200 restantes optaron por el crédito hipotecario tradicional de la entidad, que ofrece tasa fija en pesos.



Ante este panorama, la pregunta es inevitable: ¿existen los fondos para solventar esos créditos? “Los fondos existen, dice Marini, de UAI. Lo que sucede es que los bancos están buscando que el negocio sea igualmente rentable y el Gobierno no mueve un dedo para apoyar eso”.


 


Marini recuerda que durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón fue el único momento en que hubo una real transformación de la propiedad y que muchos inquilinos comenzaron a ser propietarios: “Pero para eso, el Banco Hipotecario perdió plata, es decir, es un dinero que se debe dedicar para que la gente adquiera su casa, porque la lógica de la rentabilidad bancaria no va a modificar la realidad de la vivienda nunca”.



Así las cosas, y mientras los hechos no digan lo contrario, todo indica que el mega anuncio de Néstor Kirchner y la ministra de Economía, Felisa Miceli, sólo tuvo la intención de frenar el aumento de los alquileres.



Y si nos ponemos un poquito más desconfiados, ¿no será que lo que inquietaba era que esos aumentos impactaran en lo que se convirtió en obsesión de la gestión económica: el índice de la inflación?

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