Desde ayer, los trabajadores del casino flotante de Puerto Madero, protestan en Plaza de Mayo, reclamando la reapertura de esa casa de juegos, cerrada hace un mes.
Pero hay un conflicto político que es, además, el gran trasfondo de ese reclamo por la fuente de trabajo: los trabajadores ,piden que no se los cambie de su actual gremio, el Sindicato de Juegos de Azar (Alear) al sindicato que agrupa a los marítimos (SOMU), que conduce el (ahora) kirchnerista Omar Suárez.
Varias fuentes sindicales que pidieron reserva confiaron a minutouno.com que este histórico dirigente marítimo (sostuvo el timón de su sindicato con duhaldistas, menemistas y la lista sigue) argumentó en un plenario de la CGT: “Todos los trabajadores que flotan en el río son míos, cualquiera sea el trabajo que hagan”.
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Tan temeraria afirmación, dicen las fuentes consultadas, sólo puede sostenerse con la certeza de un fuerte respaldo político, que en este caso surge del hecho que Daniel Amoroso, titular del Alear, es actualmente legislador por el machismo.
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Hasta el momento, el Misterio de Trabajo viene apoyando la postura del SOMU, en contra de toda la jurisprudencia que señala que cada rama de actividad debe tener su sindicato.
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