¿Puede el agro poner en jaque a Moreno?
* ¿En qué consiste la negociación que llevan adelante los ruralistas y el Gobierno?
* ¿Puede salir algo bueno es todo esto?
En inglés existe una expresión, “One Track Mind” (pensamiento de una sola pista) para designar a las personas que están obsesionadas con alguna cosa (aunque se haga referencia casi siempre a las obsesiones sexuales). Ésta parece ser la actitud del Gobierno. Su pensamiento hipersimplificado se resume en una sola consigna: Que no se dispare el Índice de Precios al Consumidor.
En lo que respecta específicamente a la carne, hasta el momento, la política de precios impulsada por el irascible secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno consiste en imponer un precio máximo al kilo en pie en el Mercado de Liniers de $2.50. Con esto, garantiza que no suba el IPC. Pero esta condición terminante tiene una consecuencia nefasta para los productores ganaderos, porque es un precio mentiroso que no se puede sostener. TODO EL MUNDO SABE que se comercia a $3,10 o $3,50 según la calidad de la carne. La diferencia, obviamente, se comercia en negro, lo que dificulta las contabilidades y obliga a comercializar de manera no transparente. Como si fuera poco, los pequeños productores son siempre los más perjudicados, porque los que tienen mucha hacienda imponen su precio a los compradores, mientras que los que no tienen poder de negociación venden a lo que pueden, y para ellos ese valor engañoso de Moreno es el piso.
¿Cuál será el derortero del secretario de Comercio Interior en esta nueva encrucijada de las internas políticas? O hagamos la misma pregunta cambiando el enfoque. ¿Qué vericuetos deberá recorrer el Jefe de Gabinete para cumplir con el sector del agro sin obligar a Moreno a salir por la ventana?






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