Qué tenés que hacer si tu jefe es más joven

Economía

Durante la mayor parte del siglo XX los trabajos eran lugares estables, en los que uno entraba a los 20 años y se jubilaba a los 60. Sabemos que desde la década del ‘80 en adelante, esa realidad cambió drásticamente y hoy la movilidad laboral es la constante.

Desde entonces, suele ser muy frecuente que un jefe joven se haga cargo de conducir un grupo en el que se encuentran varias personas mayores que él mismo. A todos nos pasa alguna vez. Atención, que no es el fin del mundo: minutouno.com te da algunos consejos surgidos de la experiencia, que pueden ayudar un poco.

Punto uno: No quieras ser como su papá

Sucede casi siempre que a este jefe joven –que habitualmente viene con importante formación académica pero a quien le falta lo que los porteños llamamos “calle”- nos dan ganas de “explicarle” como son las cosas, sin tanto PowerPoint ni software de colaboración.

Gravísimo error: ¿O acaso a uno le gusta que venga alguien más grande y le diga “Pibe, no digas pavadas”? . En los casos en que sabemos que está haciendo algo fuera de lugar, es bueno permitirle el error. Quién sabe, en una de ésas nos enseña algo que nosotros desconocemos. Como máximo, se puede aspirar a avisarle que la manera en que está haciendo las cosas no es la misma que se utilizó durante el último tiempo.


 


Es difícil, es cierto, pero es la única manera de no generar situaciones incómodas: ayuda con sinceridad sin actuar como una persona resistente al cambio. Porque de otra manera, podés ser encasillado como un retrógrado. Y sacarte ese cartel de encima te va a costar mucho.


Puede suceder que el jefe pida tu opinión. Nuevamente, que sea la opinión de un empleado, no la de un consultor ¿Cómo hacerlo? Fácil; contestando desde los conocimientos laborales y no desde la autoridad de un padre sobre un hijo.

Una muy buena técnica es pedir entrenamiento: Si el jefe sabe leer el signo, con eso vas a estar demostrando que querés ponerte a tono con el cambio que éste impone, y a uno le va a servir para crecer y tener mas herramientas.

Segundo punto: No autodiscrimnarse ¡Fuera la paranoia!

Otra actitud habitual en estos casos es ponerse a la defensiva: pensar que un jefe joven va a tener siempre unos cuantos compañeros de cursada universitaria a los cuales prefiere poner en nuestro lugar. Otro grave error: eso suele terminar en profecía autocumplida. Es importante estar atentos a todos los signos pero el peor enemigo es la paranoia. Uno no tiene nada que demostrar si viene haciendo las cosas bien: es él quien estará siendo observado.


Tercero: Usar la cabeza en cada conflicto pequeño

Cada vez que surja un problema, por pequeño que sea, hacer un sincero análisis. ¿Cómo reaccionaría yo si este tipo fuera unos años mayor? Un jefe es un jefe y uno siempre puede tener problemas con él, pero ¿cuántos de esos problemas se derivan de la diferencia de edad y cuántos de la simplemente conflictiva relación?

Es importante pensar en estas cosas, antes de complicarnos la vida pensando en la edad del jefe.


 

Dejá tu comentario