¿Se va a acabar el gas en los hogares?
A todos nos pasó hoy que la llama de la cocina tardaba más en calentar. Y la respuesta a la pregunta del título es, entonces: SI.
Primero fue la suspensión de la exportación de gas a Chile. Después, las multas a las industrias que lo usaran mucho. Vinieron después las prohibiciones. En vísperas de un fin de semana largo, prohíbieron la venta de GNC: Claramente, esta medida impopular es el último recurso que tiene el Gobierno para impedir un hecho que, de producirse, tendrá un alto impacto en las urnas: El desabastecimiento de gas en los hogares.
De modo que, preguntemos otra vez: ¿Es posible que nos quedemos sin gas en los domicilios?. Y la respuesta es cada vez mas obvia: Si.
Si la ola de frío persiste, la presión del gas puede seguir disminuyendo. Las autoridades tienen dos esperanzas con las que esperan conseguir, al menos, un empate: Por un lado, especulan con que, en un fin de semana largo, el área metropolitana tendrá menos consumidores. Y por otro, con que el frío se vaya pronto (Al fin y al cabo, Buenos Aires nos tiene acostumbrados a los picos de frío seguidos por temperaturas otoñales, no?).
Nunca como hasta ahora, el malhumor de la población dependía tanto de dos variables que el Gobierno no maneja. La suerte, está echada. A no calentarse.






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