"Si se reducen los salarios, se desalienta la demanda"

Economía

El investigador del CONICET y especialista en temática laboral, Julio César Neffa, expone para minutouno.com su opinión sobre el escenario que se abre ante las discusiones salariales que se avecinan.

El salario ya no es visto solamente como un elemento del costo de producción, un factor variable susceptible de ser flexibilizado para reducir los costos o proceder a realizar ajustes macroeconómicos. Ahora es considerado cada vez mas un factor determinante de la demanda efectiva. Si se reducen los salarios reales, obviamente se reducen los costos, pero se desalienta la demanda, lo cual tarde o temprano genera crisis con cierre de empresas, aunque trabajen con bajos costos. Pero ese incremento de los salarios debería ser coherente con el costo de reproducción de la fuerza de trabajo, y por lo tanto ajustarse periódicamente según la inflación, y variar según el incremento de la productividad, para beneficiarse con una parte de los mayores resultados de las empresas.
En la actualidad en los países mas industrializados se está viviendo una crisis de la relación salarial que denominamos fordista y se están introduciendo nuevas formas de organizar las empresa, la producción y el trabajo, para por ejemplo: 1) reducir la talla de las empresas para evitar el gigantismo, fuente de burocracia y de ineficacia, 2) establecer relaciones con otras empresas, en calidad de proveedores o de subcontratistas en lugar de pretender fabricar todas las piezas necesarias para ensamblar un producto,3) trabajar en red con otras empresas para cooperar entre si y ampliar los mercados, en lugar de competir,  fenómenos que se hace evidente en las alianzas, compras y fusiones de empresas, 4) reconocer las competencias y los saberes técnicos acumulados por los trabajadores a lo largo de su vida profesional, 5) integrar las tareas evitando la división social y técnica del trabajo, para que el trabajo no este desprovisto de interés, 6) otorgar mayor autonomía y responsabilidad a los trabajadores para hacer sus tareas, en lugar de incrementar la vigilancia y el control, 7) invertir en la formación de sus recursos humaos, porque es una de las fuentes de incremento de la productividad, 8) mejorar las condiciones y medio ambiente de trabajo no sólo para preservar la salud sino también para obtener mejoras en la calidad de la producción y en la productividad.
Los cambios políticos ocurridos desde diciembre de 2001 y más particularmente los de tipo social y económico desde mayo de 2003, han creado las condiciones para que no haya tantos desequilibrios en las relaciones obrero-patronales, como sucedió en el periodo 1989-2001. Pero tal vez, ahora que han mejorado los niveles de empleo, un esfuerzo mayor debería ser asignado a la formación profesional de los trabajadores y cuadros intermedios, ya sea en el sistema educativo formal o dentro mismo de la empresa según sus necesidades.

Julio César Neffa
Prof. de las Universidades de La Plata y Buenos Aires
Investigador del CONICET

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