Suba de precios, una pesadilla para Kirchner

Economía

*En diciembre y enero, los valores pactados con las empresas aumentaron más que los libres de acuerdos.
*Subsidios, retoques metodológicos, cambios en el INDEC y topes a las subas salariales son alternativas que manejan el Gobierno.

Evitar que los precios de los alimentos sigan subiendo y contener las demandas de aumentos salariales son las dos principales variables que hoy analiza el Gobierno para mantener acotada la inflación.

En diciembre y enero, los precios pactados con las empresas subieron más que los libres de acuerdos. Subsidios, retoques metodológicos, cambios en el INDEC y topes a las subas salariales son alternativas que se manejan en la Casa Rosada.
 
La preocupación por la suba de los alimentos resulta lógica: en enero, los productos que están sujetos a los acuerdos de precios subieron 1,2%, mientras que aquellos que no están dentro de los acuerdos registraron un alza del 1%.

La diferencia en la suba de estos dos grupos de productos estuvo dada por los fuertes incrementos que tuvieron los principales alimentos que consume una familia: aceite (4,3%), carnes (1,4%), lácteos y huevos (1,2%), y productos de panificación, cereales y pastas (1,2%).

Estas cifras revelan que las verduras habrían moderado el ritmo al que suben de precio. Esto podría ayudar a que el índice de inflación de febrero esté por debajo del 1%. Para los economistas, esto es posible, -la mayoría apuesta al 0,7% o 0,8%-, pero dudan acerca de cuál será la metodología que utilizará el INDEC.

Resulta lógico que al Gobierno le inquiete la suba de los alimentos, no sólo porque afectan a la canasta básica, sino porque tienen una incidencia del 35% en el índice de precios al consumidor (IPC), el mismo que en enero dio 1,1% en medio de una polémica por el desplazamiento de Graciela Bevaqua del INDEC.

En este contexto, desde el Gobierno están pensando alternativas para contener a la inflación en un año electoral:

Por un lado, aumentar los subsidios a aquellos alimentos que se exportan, para contener los precios en el mercado interno, restringir la discusión salarial. Aunque desde el Gobierno nunca dirán que existe un "tope", se dice que el 15% sería el límite.

Otra posibilidad que se analiza es elaborar una canasta de medidas para compensar ese límite de subas salariales: incluiría una reducción en el mínimo imponible de Ganancias, y la refinanciación de deudas de empresas prestadoras de salud.

Tammbién se podría optar por tomar los salarios de las empleadas domésticas como ingresos y no como inflación. Y hacer lo mismo con los sueldos de los encargados de edificios.

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