SUBE vs tarjetas: cuáles serían los beneficios y desventajas para el pago del transporte

Economía

El Gobierno analiza ampliar las opciones para abonar el boleto de colectivos, trenes y subtes. La iniciativa tiene como objetivo ponerle un fin al monopolio de la SUBE.

Cómo serán los controles, las medidas de seguridad y qué tecnología se aplicará son algunas de las dudas que surgieron luego de que trascendieran las intenciones del Gobierno de habilitar el pago del transporte público con tarjetas de débito, crédito y celulares. La iniciativa, que busca ponerle un freno al monopolio de la SUBE controlada por el Banco Nación, tuvo una buena recepción. Sin embargo, surgieron importantes preguntas sobre su implementación.

La propuesta llega en medio de las dificultades que experimentaron los pasajeros en las últimas semanas al momento de cargar el saldo en la SUBE, sumado a los problemas para registrarla, con escasas opciones de centros de atención y terminales automáticas para realizar el doble paso de validación para la carga virtual.

Por el momento, la medida está en discusión en las secretarías de Comercio y de Transporte y el Banco Central y la implementación llevaría un tiempo debido a la inclusión de tecnología específica en los servicios: los dispositivos se ubicarían en colectivos, estaciones de trenes y subtes para que los pasajeros puedan pagar el boleto con cualquier tarjeta bancaria, ya sea de débito o crédito, con código QR desde el celular, y - según anticiparon desde el Gobierno - no habrá exclusividades de ningún tipo.

Beneficios: más opciones de pago para el usuario y menor comisión

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El presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Javier Bolzico, resaltó que el sistema bancario ya cuenta con la tecnología para facilitar el pago del transporte con tarjetas contacless y NFC: “Sería un cambio muy importante respecto a la situación actual, donde los usuarios no pueden elegir, no tienen un sistema sencillo para cargar la tarjeta y tampoco la pueden adquirir con facilidad”, remarcó en diálogo con Infobae. Mencionó además que este tipo de sistemas ya se utilizan en ciudades de Brasil, Colombia, Guatemala y México.

El diputado nacional Damián Arabia, se mostró a favor de la iniciativa del Gobierno y explicó en las redes sociales: “SUBE es una empresa estatal monopólica (Nación Servicios), de 1.050 empleados, que cobra el 7% de comisión de cada pasaje de tren, colectivo o subte, cuando una tarjeta de crédito cobra como máximo el 1,8% o débito el 0,8%. Además de ahorrarnos esa comisión carísima, no se consigue el plástico de la SUBE por ningún lado, en muchos casos es difícil conseguir donde cargarla o dónde acreditar la carga, y si te la olvidaste o la perdiste no tenés forma de viajar”.

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Agregó que “los turistas, extranjeros o nacionales, no pueden utilizar el transporte público porque no tienen SUBE. Por último, como en el supermercado, podría haber descuentos. Abrir la competencia y poder pagar con cualquier tarjeta o celular, facilita y abarata los costos a cada uno de nosotros. Abramos SUBE”.

“Un sistema en competencia por parte de tarjetas de crédito, débito, billeteras digitales y otros actores del mercado redundará en muchos beneficios. La competencia reducirá costos para el gobierno, desburocratizará el sistema y beneficiará al consumidor”, sostuvo Damián Di Pace, director de Focus Market, quien destacó las opciones que tendrá el usuario al momento de elegir qué medio de pago le es más conveniente.

Dudas y posibles desventajas: subsidios, saldo negativo y datos personales

¿Desaparece la SUBE? ¿Cómo se hará el control de los subsidios? Al respecto, el director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, Mariano Biocca, sostuvo que la tarjeta “debe seguir funcionando con todos los beneficios que trae en cuanto a tarifas sociales e incluso para quienes la elijan como medio de pago genuino”.

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Por su parte, otra fuente consultada por Infobae sembró más dudas sobre la implementación: “¿Cómo se haría el control de las operaciones para el pago del subsidio con semejante dispersión de medios de pago?”, puntualizó aunque resaltó que “los teléfonos móviles serían una opción para resolver mayor y mejor acceso de pago, una alternativa que nunca quiso ser desarrollada por Nación Servicios, el organismo oficial a cargo de la red”.

Otras de las dudas recaen sobre quién manejará los datos de los usuarios en cuanto a la utilización de transporte público. Al respecto, esta fuente planteó su preocupación respecto a que el cambio “podría terminar en una transferencia de recursos a operadores privados sin inversión y con manejo de información sensible y rentable: el movimiento de los usuarios, frecuencia, origen y destino, motivos de los viajes”.

Sectores de la oposición coincidieron con las dificultades que presenta la SUBE actualmente e incluso con el encarecimiento del sistema por el pago de la comisión del 7%. Incluso, remarcaron que la administración del sistema a cargo de Nación Servicios “creció a una escala innecesaria, con poca prestación de desarrollo tecnológico y escasos servicios de atención al público”.

Tarjeta SUBE

Sin embargo, defendieron a la tarjeta SUBE al considerar que “es un sistema integral, no solo un medio de pago”. “Contiene datos personales, tarifa social, información financiera”, con lo cual la dispersión de los medios de pago podría vulnerar la privacidad de millones de usuarios. “La migración de datos del SUBE a múltiples plataformas conlleva un ruptura de la privacidad legal y de una complejidad (tarifa social, red SUBE, y otros descuentos) de traslado información y costos”, señalaron a Infobae.

El costo de adquisición e instalación de nuevos equipos rondaría los 1.500 a 2.000 dólares por unidad. “La inversión no la harán ni el Estado ni las empresas de transporte”, sostuvo otra fuente.

Desde las cámaras empresarias de transporte también puntualizaron dudas respecto a la iniciativa oficial: “Todo lo que sea innovación y mejoras, bienvenido. Pero no tiene que ser sólo un negocio para los bancos. La SUBE tiene 12 años y funciona bien, pero tiene problemas con los plásticos y una estructura muy grande. Tenemos algunas dudas. La tarjeta no es solo un medio de pago, también permite geolocalizar las transacciones. ¿Cómo se hará con otros medios de pago? Igual, para los subsidios. No está claro tampoco cómo va a funcionar las bases de datos, que ya no estarán unificadas”.

“Hoy la recaudación, por ejemplo, se paga al día siguiente. Las empresas estamos con muchos problemas y si los bancos nos pagan a 20 días, no nos sirve. No está claro. ¿Qué comisiones nos van a cobrar? Todo esto habrá que especificarlo muy bien. Los operadores estamos afuera de la mesa de negociación por el momento”, comentó un empresario de transporte y planteó dudas sobre cómo se implementará el sistema en lugares con poca señal.

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