El día que Carrascosa podría confesar que mató a María Marta
- Si Carrascosa es absuelto por la Cámara de Casación, se consumará lo que en derecho se denomina "cosa juzgada".
- En ese momento, el viudo tendrá la posibilida de salvar a otros familiares de ser acusados, sin perjudicarse a sí mismo.
Al poder político y judicial de San Isidro –y de la Provincia de Buenos Aires en general-, le incomoda en demasía cuando la prensa se hace eco de una idea de la opinión pública que se sintetiza en la expresión: “La justicia-country”.
Se refiere a las prerrogativas que tuvo y sigue teniendo “el clan Carrascosa-García Belsunce” frente al común de los mortales que en igualdad de condiciones procesales no gozan de los privilegios de esta familia misteriosa y arrogante a la vez.
Diego Molina Pico es un caso poco común en la historia jurídica argentina. Un fiscal bien visto por la opinión pública, que no se arrodilló frente a la prepotencia de una familia poderosa y un grupo de colegas del Ministerio Público que lo hostigó –mas que ayudarlo en la investigación-, y que ahora lo separan definitivamente del caso, justo cuando Molina Pico intentaba llegar con el bisturí hasta la relación posible de Guillermo Bártoli-Irene Hurtig con el crimen.
A todo esto, Carlos Carrascosa sufrió una tremenda mutación de personalidad desde que fue excarcelado. El viudo más famoso de la Argentina pasó de ser aquel frío, insensible, entre cínico y autista sospechoso de asesinar a su esposa, a un aparentemente inocente abuelito que le cuenta al periodismo en charlas íntimas ciertas historias como se las contaría un “nono” bonachón a sus nietitos.
“El viudo que volvió del frío” sabe que gran parte de su apelación a la condena por encubrimiento se juega a la luz de la opinión pública. Entonces Carrascosa concede reportajes que antes negaba, se muestra melancólico extrañando a su mujer y recordando el country del Carmel como si hubiera sido el Jardín del Edén antes de que Dios echara de esas tierras a Adán y Eva.
La pregunta del millón es... ¿cuál es el verdadero Carrascosa? ¿Aquel imperturbable acusado que ni pestañeaba frente a la belicosidad incisiva de Molina Pico o este personaje que intenta ganarse la compasión popular...?
Si no hay esquizofrenia de por medio, hay una excelente labor actoral. O un poco de ambos ingredientes, como corresponde a la patología de la cofradía familiar en la que se desenvuelve.
Si la Cámara de Casación absuelve definitivamente a Carrascosa del delito de homicidio (es casi seguro que así será, pues no hay pruebas contundentes de que haya sido el homicida), las pesquisas se inclinarán por una mujer de pésimo carácter y no muy amiga de María Marta: Su medio hermana, Irene Hurting.
En un reciente informe sobre el tema, una psiquiatra forense que actuó como observadora en el juicio por el asesinato de María Marta, le comentó a minutouno.com: “...A María Marta le vaciaron el cargador del revólver en la cabeza, es la típica reacción histérica, femenina... si la Cámara termina absolviendo a Carrascosa por el cargo de homicidio, los investigadores van a ir por la hipótesis de las mujeres en la escena del delito...”.
Pero la resolución jurídica del caso es sólo cuestión de tiempo, mejor dicho, de los tiempos procesales que vienen.
Un letrado que se acercó a ofrecer sus ideas en busca de la recompensa económica con que la familia retribuye a quienes le ayudan a desprenderse del caso, dejó picando una estrategia posible en el supuesto caso de que la absolución de Carrascosa se confirme y antes que la acusación del crimen recaiga sobre otros familiares implicados.
Si se absolviera definitivamente a Carrascosa del delito de homicidio, se consumará lo que se denomina en derecho “cosa juzgada”, lo que significa que una persona no puede ser procesada dos veces por un mismo delito.
Allí quedaría en libertad de acción para salvar a alguno de los familiares que serán investigados próximamente por el asesinato de María Marta. Lo que le fue sugerido es que si en esa etapa jurídica, el viudo llegara a confesar: “Yo la maté”, la autoconfesión salvaría a cualquier otro acusado pero a él no le correspondería condena alguna por aquel principio de la “cosa juzgada”.
Esta salida parecía inverosímil de presuponer hasta que en los recientes reportajes que el viudo ofreció a la prensa, demostró su capacidad actoral y su histrionismo a toda prueba en función de una política de marketing judicial.
Dicen allegados a la causa que en los últimos tiempos se produjo una fuerte crisis en el seno de los García Belsunce, pero que la sangre no llegará al río por lo menos hasta que el proceso judicial esté definitivamente clausurado.
“Las familias felices son todas iguales, las que no lo son tienen su propia forma de infelicidad”, escribió el escritor y conde ruso León Tolstoi en los inicios de su novela Anna Karenina. Aquella sentencia del conde ruso parece calzar a la perfección en esta trama criminal que le costó la vida a Maria Marta.
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