Afirman que entrevistar a Moore cuesta entre 2.000 y 5.000 euros
*El documentalista fue la estrella en el Festival de Venecia, aunque estuvo en el ojo de la tormenta cuando fue enfrentado por un grupo de periodistas.
Por Télam
"Pero ¿tiene pruebas de esto?", inquiría el estadounidense. David Michael, un conocido periodista londinense, respondía: "Por supuesto, tengo e-mails de un distribuidor australiano detallándome los costos de sentarme con usted en Fahrenheit 9/11, y advirtiéndome que por ese motivo sólo podía asegurar que dos periodistas tendrían acceso a esas entrevistas".
"Y 2.000 euros es poco dinero", gritó otro periodista. "Pueden llegar a pedir hasta 5.000".
Esas sumas son solicitadas por las agencias de relaciones públicas que representan a las diferentes estrellas, actores y directores principalmente, como pago por entrevistar a sus clientes.
Los pagos los asumen las distribuidoras cinematográficas de cada país que, en consecuencia, sólo convocan a los medios de comunicación más relevantes.
En el caso de Michael Moore, Inglaterra y España se quedaron fuera del circuito de entrevistas porque Capitalism: a love story no cuenta aún con distribuidor en estos dos países.
Sin embargo, esta práctica habitual en los festivales de cine nunca se había convertido en el núcleo de una rueda de prensa, que precisamente giraba en torno al capitalismo.
La agitación llegó hasta tal extremo que el moderador, editor de la propia Variety, pidió a los presentes sus datos: "Habrá que profundizar en esto", advirtió, antes de pedir a la concurrencia un poco de tranquilidad y proseguir con la conferencia.
Todo esto llegó antes de que, paradójicamente, Moore reflexionara, en una rueda de prensa general y gratuita, sobre el papel de los medios de comunicación en el capitalismo: "El problema con la prensa hoy en día es que todo se reduce a los beneficios. Para solucionar el problema hay que construir un sistema de prensa independiente, fuerte y saludable, donde el término beneficio sea excluido de la ecuación".
"La prensa, especialmente la escrita, se ha degollado a sí misma confiando en un modelo totalmente subyugado por la publicidad".
Olvidada la polémica, Moore parecía algo más relajado y repetía como un mantra: "El capitalismo no desaparece ni se esconde, simplemente se transforma".
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