Anita Martínez no es un invento de Tinelli

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*Si bien no fue la ganadora de "Patinando por un sueño", no es casual que haya sido finalista del certamen. Su actual éxito es el resultado de un camino recorrido con sabiduría y paciencia.

Si hubiera que describir a Marcelo Tinelli como un personaje de la mitología, no caben dudas de que representaría al Rey Midas: todo lo que toca se convierte en oro, incluyendo las personalidades que participan de su programa.

Sin embargo, pese a que todas las famosas convocadas para ser parte de alguno de los certámenes de canto, baile o patinaje de “Showmatch” tuvieron su pico de popularidad durante su estadía en la competencia o reforzaron la fama y el carisma que ya traían de antemano, pocas brillaron como Anita Martínez

Gala tras gala, aunque fue de las últimas en incorporarse al segmento de patinaje (entró en reemplazo de Cecilia Oviedo cuando esta sufrió una fractura de tibia y peroné durante uno de los ensayos), la subcampeona de “Patinando por un sueño” fue ganándose los halagos del jurado, el respeto de sus compañeras y el cariño del público.


 


Ante esta “revelación”, no tardaron en llegar los comentarios que mencionaban a Tinelli como una suerte de mago que tocó a la actriz con su varita y llegó a su vida para cumplirle su fantasía: ser querida y valorada en el medio.

Pero Anita llegó a donde está gracias a su talento nato y su formación previa como bailarina de danza clásica (empezó a estudiar ballet a los 7 años) y como actriz (en TV trabajó en “Vale la pena", "Los Felipe", y "Mar de Fondo", entre otros programas; y en teatro participó de obras como “El reino del revés”, “El show de las divorciadas” y “Pijamas”).


 


Como describe Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe”, quienes llegan al poder gracias a sus dotes personales, necesitan encontrar una ocasión propicia, sin la que su talento no podrían ponerse de manifiesto. Pero la ocasión por sí sola, sin las excelentes cualidades de la persona, no permitiría alcanzar el éxito.

No se trata de menospreciar la oportunidad que le otorgó el conductor de Bolívar a Martínez. Todo lo contrario. Claro está que el productor televisivo confió en ella para incorporarla a una megavidriera de rating y repercusión. Pero también se muestra válida la teoría del politólogo italiano: quienes adquieren así el principado se mantienen en el trono con seguridad porque aprendieron a fiarse de sus propios recursos.

Traducido a la pista de Patinando, Anita llegó a la final del certamen sin amiguismos ni supuestos votos comprados en el jurado (por mencionar un caso, a Reina Reech se le cuestionó su aparente favoritismo para con su amiga Valeria Archimaut). Simplemente, aprovechó la destreza que guardaba en su interior y se entregó a un desafío que le trajo muchas satisfacciones.


 


Es cierto, Anita Martínez no es la ganadora de "Patinando por un sueño", ¡Anita es una ganadora de la vida!

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