Delirio de miles de personas bajo la lluvia en el casting para GH
- La convocatoria para la quinta versión de Gran Hermano estándar comenzó esta mañana.
- Más de cinco mil jóvenes ya se presentaron al casting. Todos con un sueño en común: convertirse en famosos.
No conforme con los resultados de la planilla de rating de la versión para famosos, los productores de Gran Hermano apostaron sus fichas una vez más a la versión tradicional del juego con personajes desconocidos que tantas alegrías le otorgó al canal de las pelotas.
En la cola, se encuentran personajes de toda clase. Desde unas pocas rubias platinadas que emulan el estereotipo de Claudia Ciardone, pasando por los freaks de siempre, "fieritas" y los vagos que se quieren salvar, hasta llegar a la gran mayoría: gente común y corriente. Eso sí, todos con una característica en común: son fieles seguidores del ciclo y suelen identificarse con algún participante de las ediciones anteriores.
Algunos como Gustavo Garvallo (19), acampan desde ayer a la noche. El joven que todavía no terminó el colegio secundario reconoce que aspira a trabajar en la televisión y llegar a “ser algo” en la vida. Pero tampoco reniega de la plata. “Vine a que la gente me conozca… Con el premio me haría un viaje y le daría plata a mi familia”, anhela.
Otras como María Laura Recchimuzzi (22) niegan su interés por la fama y dicen que van a “vivir la experiencia”. La llamativa morocha que trabaja de promotora asegura que, de entrar a la casa, cambiaría muchas cosas de su personalidad y aprendería otro tanto de la convivencia. “Si viene, viene, pero no es mi desesperación”, dijo la chica respecto a trabajar en los medios.
Tampoco faltan los que se dicen "modelo" de profesión y sueñan con ser parte del programa para llegar a realizar una carrera como tal. Gastón Guzman se vino desde Campana con la ilusión de obtener popularidad y de ganarse un espacio en el cerrado mundo de la moda.
El sueño de convertirse en actores o conductores también está latente. "La fama es algo que todos quieren, mi sueño es tener un programa de televisión", confiesa Blas Mentryt (19), un estudiante de diseño gráfico.
El momento de la verdad
La espera es muuuuuy larga pero el casting solo lleva unos minutos. Según contaron algunos de los aspirantes, quienes le toman la prueba refuerzan algunas de las preguntas que previamente respondieron en una planilla y que entregan a la producción en ese mismo momento.
El interrogatorio empieza con información general sobre los datos personales y va hilando fino. A tal punto que una de las preguntas respecto de la familia del potencial participante es: “En caso de ser elegido, ¿qué familiares te acompañarían en el programa?" Se ve que se quieren asegurar el show paralelo que montan los seres queridos de los jugadores desde las tribunas.
Claro que tampoco falta la averiguación acerca del curriculum en medios. ¿Trabajaste en ellos?, ¿Alguna vez estuviste en un estudio de televisión?, son algunas de las preguntas al respecto.
Para el final, se reservan las acciones legales. "Aclará de puño y letra que entrás al juego por voluntad propia, que todo lo que declarás en este formulario es cierto y que funciona como declaración jurada".
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