Fiesta de striptease en GH5

Espectáculos

Como suele suceder cada semana en reality de Telefé, la noche del sábado fue de fiesta en la casa de Gran Hermano, con los participantes tratando de olvidar tanta angustia acumulada por el encierro, las nominaciones y las expulsiones que se suceden inexorables.

Y como siempre, la producción del envío imaginó una fiesta temática ambientada en una improbable clínica u hospital, con enfermeras enfundadas en mínimos uniformes que mostraron sin pudor sus abundantes atributos, apenas cubietos por medias de red, portaligas y corpiños un talle menos que lo necesario.

El SUM lució con las características camas de internación, mucha cruz roja, maletines de médicos y hasta estetoscopios, que los chicos intentaban acercar a los pechos de las mujeres de la casa, emulando la picaresca de aquellas películas de Porcel y Olmedo de la década del setenta.

Hubo cerveza, bailes sensuales, música latina y todos los condimentos para que los jugadores la pasaran bien. Y eso hicieron, en una noche que llegó rápidamente a su climax apenas cinco minutos antes de la una de la mañana.

Porque fue en ese momento en que Andrea Rincón ingresó a una especie de biombo con tela blanca transparente y rápidamente comenzó un striptease que enloqueció a los hombres de la casa (y probablemente a los de afuera), con la espectacular morocha haciendo lo suyo casi como una profesional.

Después (qué importa ya el después podría decir un tanguero) le siguió Renzo (demasiado explícito), Damián (demasiado todo) y las parejas: Javier-Florencia (porno naïf) y Eugenia-Estaban (porno soft).

Para reponerse de tanta adrenalina, hubo un breve paréntesis regada por abundante champagne y al rato la rueda comenzó otra vez. Uno a uno los chicos pasaron detrás del sugerente biombo y bailaron con “Puedes dejarte el sombrero puesto”, el famoso tema de Joe Cocker.

Para terminar, las más osadas fueron la mencionada Andrea a la que se le sumó su amiga Mariana, que se desnudaron, hicieron infinidad de figuras ¿chinas? en plan lésbico hasta que Javier, demasiado excitado, ingresó al escenario con los pantalones bajos.

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