GH y los Pecados Capitales: los deslices de cada integrante

Espectáculos

Pasaron más de diecinueve siglos desde que Gregorio I, El Magno, los enumeró. La lista maldita contenía aquellos vicios, excesos o actitudes que la Iglesia católica consideraba imperdonables en sus fieles.

Los siete Pecados Capitales, retomados posteriormente por Dante Alighieri en La Divina Comedia, cobraron significación y sirvieron para condenar y castigar. Pero como los hechos cambian y los lectores se renuevan, minutouno.com decidió hacer su propia apreciación de las siete palabritas en cuestión. Esta vez, dentro de la casa de Gran Hermano 5.


No caben dudas de que la Pereza es la reina de la casa. Con mucho tiempo y poco para hacer, los chicos dejan pasar las horas sobre cuanto sofá, cama o almohada encuentran. Dicen estar cansados y la gran pregunta es: ¿de qué?

Para el podido de la Gula también sobran candidatos aunque, paradójicamente, lo que faltan son alimentos. Tal vez, por esto, los participantes se empeñan por arrasar con cuanto carbohidrato sobrevuela. Andrea y Damián, fueron acusados por sus compañeros de "egoístas culinarios". De hecho, la chica fue al banquillo por robar comida durante la noche.


Sin pelos en la lengua (ni en la cabeza) el ya eliminado Alan supo hacer honor a su Soberbia, recalcando ante los rostros de sus compañeros sus dotes intelectuales y su porte de chico “bien” a quien le costaba acostumbrarse a los hábitos de “la chusma”. Algo similar sucede con Javier, el policía héroe que goza jactándose de sus habilidades. Demasiada prepotencia que esta semana lo llevó sin escalas a la placa de nominados.

A diferencia de otras ediciones del ciclo, el calor de la Lujuria se apoderó de los integrantes del reality desde la hora cero. A los inocentes, pero persistentes besos de la parejita feliz (Flor y Javi), le siguieron los roces histéricos de Jordana y Darío; los bailes candentes de Eugenia y Esteban -portador además de un video hot-; el romance trunco de Cinthia y Juan Emilio o las transas de Celeste y Renzo. Aunque nadie fue tan lejos como Soledad y Alan quienes, por el meneo de las sábanas, protagonizaron la primera escena de sexo en la historia del ciclo.

El premio al chinchudo se lo lleva el gauchito de la casa, Renzo cuya térmica - Ira- se suele elevar con facilidad. Sus insultos y durísimas agresiones verbales ya son un clásico y de seguir, en cualquier momento se vienen los puños.

Siguiendo la lista de vicios creados por Gregorio I, vale mencionar la Avaricia. Sin bien este es un podio donde no hay un claro referente (invitamos a los lectores a dejar a su candidato), el también despechado Alan supo ganárselo. Líder y por demás frontal, el muchacho de Palermo quiso controlar todos los frentes. Las compras, el don y el control de la casa pasaban por el, demasiado poder que le jugó en contra. 

Chiquita pero brava, Mariana es una de las abanderadas de la Envidia en GH. Sus constantes celos se evidencian en todos los frentes, y hasta llegó a decirle abiertamente a una de las participantes, Eugenia, que “iba por su chico”. Fea la actitud...

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