Una asociación ambientalista asegura que las criaturas estaban encerradas en una granja y en muy malas condiciones en el marco de la filmación de una película.
El cineasta Peter Jackson y el equipo de producción de "El Hobbit", en Wellington, Nueva Zelanda, fue responsabilizado esta semana por la muerte de al menos 27 animales que debían aparecer en la trilogía de ciencia ficción. Al parecer, las criaturas eran alojadas en una granja que está en pésimas condiciones.
Representantes de la Asociación Humanitaria Americana (AHA) confirmaron que ningún animal fue herido durante la filmación de "El Hobbit", pero asumieron que no hay suficiente personal para un control exhaustivo, informó el sitio NBC.
Por su parte, Jackson y los productores de la película expresaron el lunes pasado que "se tomaron medidas extraordinarias de seguridad para evitar que los animales participaran en escenas de acción o que pudieran estresarlos".
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Sin embargo, la polémica creció porque un portavoz aseguró en nombre de
Jackson que sí murieron algunos de los 150 animales que fueron
requeridos para la filmación, pero estableció que fue por causas
naturales. Supervisores locales para la AHA determinaron que las criaturas son albergadas en una granja que está llena de "trampas mortales" para ellos.
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La primera entrega de la trilogía de "El Hobbit" se estrenará en Nueva Zelanda el próximo 28 de noviembre y se estima que el total de gastos de la producción ronda los 500 millones de dólares. Jackson dirigió también la saga de "El señor de los anillos" y ahora le toca el turno a la otra obra del escritor JRR Tolkien.
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