El mago está convencido de que su ave está de rehén en la casa donde realizó un show privado el sábado pasado.
Ni el unicornio azul de Silvio Rodríguez ni el corazón de Gilda: lo que se le perdió al Mago Sin Dientes fue su paloma, San Basilio, que habría sido secuestrada por una familia de La Paternal que lo contrató el sábado pasado.
"A mí me contrataron de una familia de La Paternal para un cumpleaños de 40 el sábado pasado. Cuando me retiro, me llevo mi material en mi maletín y mi traje en el portatraje, pero me olvidé la paloma en una caja", relató el mago a Radio 10.
"Me di cuenta que me faltaba la paloma a las dos horas. Esta gente me dice 'acá no está', pero para mí la tienen. No sé si la hicieron volar, si la mataron o la tienen guardada", explicó afligido el mago, cuyo nombre real es Pablo Cabaleiro.
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Según el relato de Cabaleiro, él dejó la casa de sus clientes a bordo de su camioneta, pero dejó atrás la torcaza blanca de cuello gris que lo acompañaba desde hacía cinco años. "Fui a la comisaría pero se me reían... Me dijeron que hay que esperar 48 horas. ¡Pero yo quiero mi paloma!", expresó el mago.
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"Me llevó 5 años adiestrarla. Una torcaza puede vivir 20 años. Yo le daba maíz aprtido de comida, la alimentaba bien", contó Cabaleiro. "Y ahora tengo que hacer shows como el de mañana, ¡pero no puedo hacer un truco con una paloma cualquiera! No sé si con vida o sin vida, pero quiero que me la devuelvan", se lamentó.
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Pero la historia de la paloma que vio el cielo y se voló no sería tan trágica si no fuera porque el animalito podría estar en cautiverio en La Paternal. "Dejé la paloma en una caja de cartón con agujeritos, pero si la dejé en la habitación donde me cambié, mientras la familia comía puede haber volado... Capaz puede haber hecho sus necesidades y la familia se enojó", lanzó el mago.
Sus miedos están fundados en la última conversación que tuvo con la señora de la casa cuando reclamó a su mascota, que es parte esencial de su show. "La mujer cuando la fui a buscar me dijo 'acá no hay ninguna paloma', pero escuché al señor decir: 'Decile a ese... que pague todo lo que dejó en la alfombra!'", relató.
"No sé si llamarlo secuestro o qué, pero si tengo que pagar algo, lo pago. Pero tampoco tienen por qué hacer esto", se quejó el mago.
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