"Lloró como niña": Joaquín Levinton se burló de José Luis Espert en la mesa de Mirtha Legrand
El músico se refirió a las causas de corrupción que rodean al oficialismo e ironizó sobre las explicaciones de José Luis Espert y Manuel Adorni.
Joaquín Levinton fue uno de los invitados de la última emisión de La Noche de Mirtha, con Juana Viale al frente, y protagonizó un tenso cruce cuando en la mesa se habló sobre la corrupción en la política, con una fuerte crítica a José Luis Espert y Manuel Adorni.
El intercambio comenzó con una discusión más amplia sobre la dirigencia política y las denuncias de corrupción. En ese contexto, la periodista Maru Duffard aseguró que todavía le cree "algunas cosas" al presidente Javier Milei, lo que llevó a que se pusieran el foco en su entorno y en las causas que involucran a algunos de sus dirigentes oficialistas.
Al recordar la investigación que involucra al exdirigente y economista, quien fue sostenido por el clan Milei hasta el último momento de cara a las elecciones intermedias, Levinton recordó cuando se tuvo que escapar de un acto en una "motito". Asimismo, y con su estilo desfachatado, cuestionó la falta de definiciones claras en torno a esos casos de corrupción y puso en dudas que las investigaciones judiciales sigan avanzando.
Y, en tono irónico, agregó: "Se acuerdan cuando, después de decir que era re buen tipo, le hicieron una nota y lloró como niña".
Por su parte, la periodista, visiblemente incómoda en varios tramos del debate, sostuvo: "Espert quiso explicar, pero no pudo hacerlo con los papeles. El presidente lo bancó y Santiago Caputo y Karina Milei dijeron 'bajalo, nos va a perjudicar'".
Joaquín Levinton contó su inesperada experiencia con el cajón de pilates: "Quedé duro"
El carismático líder de la banda Turf, Joaquín Levinton, fue uno de los grandes protagonistas de la última emisión de La noche de Mirtha. Con su habitual estilo desenfadado, el músico compartió una anécdota que mezcló la búsqueda de una vida saludable con un desenlace físico tan inesperado como doloroso, dejando a los presentes entre la sorpresa y la risa.
Todo comenzó cuando el artista decidió realizar un cambio radical en sus hábitos diarios. Con la intención de prescindir de la medicación tradicional para controlar sus niveles de lípidos en sangre, Levinton optó por volcarse hacia el ejercicio físico. Sin embargo, lo que se perfilaba como un inicio prometedor en una nueva disciplina terminó siendo una estadía fugaz.
El cantante explicó que su motivación principal era mejorar su condición general sin depender de fármacos. “Dejé de tomar las pastillas para el colesterol porque quería mejorar mi estado físico y, por primera vez, decidí ir a pilates, aunque yo odio hacer actividades como esas”, confesó con honestidad ante la mirada atenta de los invitados.
A pesar de su resistencia natural a las rutinas de gimnasio o centros de entrenamiento, el intérprete de "Loco un poco" se presentó en el salón de clases. Según su relato, el entorno era tranquilo y compartía la sesión con otras alumnas que, a priori, parecían no tener dificultades con la dinámica del ejercicio.
Lo insólito de la situación fue que el músico ni siquiera llegó a realizar el primer movimiento técnico de la disciplina. El incidente ocurrió durante la preparación previa, en un instante de lo más cotidiano dentro de la clase.
“Fui y había cuatro señoras mayores que yo. No llegué ni a sentarme en la cama porque agarré una caja de madera y me quedé duro. No llegué ni a probar hacer pilates, estaba bien, pero ese movimiento me dejó rígido”, recordó Levinton sobre el preciso momento en que su cuerpo colapsó.
La frustración del cantante aumentó al observar la facilidad con la que el resto de las asistentes manejaba el equipamiento, mientras él quedaba inmovilizado por una lesión repentina.
Lo que debía ser una mejora para su salud se transformó rápidamente en un calvario médico que lo obligó a abandonar cualquier intento de continuar con la actividad. El esfuerzo realizado con ese objeto aparentemente ligero tuvo consecuencias directas sobre su columna.
“Ahí tuve que empezar una carrera cuesta arriba para poder sacarme el dolor ciático. El cajón no pesaba nada, las señoras lo levantaban como si nada”, detalló con ironía sobre la desproporción entre el peso del elemento y la magnitud de su dolencia. Tras este episodio, Joaquín no solo dejó de asistir a las clases de pilates, sino que se enfrentó a un proceso de recuperación que, por el momento, lo mantiene alejado de las camas de reforma y los estiramientos.
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