Maxi López reveló la historia detrás del tatuaje que lo unió para siempre a Wanda Nara

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El exfutbolista recordó en un programa de streaming cómo terminó grabándose el nombre de su exmujer en la piel y explicó por qué luego decidió taparlo.

Durante una charla distendida en el ciclo de Olga, Maxi López volvió a abrir el baúl de los recuerdos y contó una de las anécdotas más insólitas de su relación con Wanda Nara. El exfutbolista, que se encuentra atravesando una etapa de fuerte exposición mediática por su participación en MasterChef Celebrity, aprovechó el clima relajado del programa para relatar cómo surgió uno de los tatuajes más comentados de su historia personal.

El contexto no fue menor. Maxi venía de pasar unos días en Mar del Plata junto al equipo de Olga y había regresado a Buenos Aires con una agenda cargada: grabaciones del reality culinario y el reencuentro con sus hijos, Valentino, Constantino y Benedicto. En medio de ese presente intenso, el recuerdo del tatuaje apareció casi como una anécdota inevitable cuando surgió el tema de las marcas del pasado.

“Te cuento el contexto. Un día llegó a casa y me dice: Te hice un regalo. Dije: Buenísimo”, comenzó relatando López, reconstruyendo el momento con lujo de detalles. Según explicó, su expectativa iba por otro lado, imaginando un obsequio material o una sorpresa romántica. Sin embargo, lo que encontró fue completamente distinto. “Lo veo en el fondo a mi tatuador y me dice: ‘Mirá lo que me hice’, y me regala, estaba tatuado mi nombre en su dedo. O sea, ella se tatuó Maxi”.

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El gesto, que en ese momento le resultó impactante, no fue el final de la historia. Maxi contó que, lejos de quedar solo como una muestra de amor unilateral, Wanda fue por más. “‘Y ahora te tatuás vos. Ahora te toca a vos’, me dice. Y yo digo, esto no es un regalo para mí. Es una imposición”, confesó, dejando en claro que la situación lo tomó por sorpresa. Aun así, terminó aceptando. “Ahí como un corderito fui y me tatué todo”, resumió con humor.

El nombre de Wanda quedó grabado en su dedo, como símbolo de un vínculo que en ese entonces parecía inquebrantable. Sin embargo, el tiempo pasó y la historia tomó otro rumbo. Ante la pregunta de Nati Jota sobre si el tatuaje seguía visible, Maxi fue sincero: “Sí. Después pasó a mejor vida”. Según explicó, decidió taparlo con una cruz, mientras que Wanda también modificó el suyo.

“Creo que se puso Mauro arriba del Maxi, muy fuerte”, lanzó, entre risas y resignación. El relato dejó al descubierto cómo los gestos de amor pueden transformarse con el paso del tiempo en anécdotas difíciles de borrar. Aunque ambos intentaron tapar las marcas físicas de aquella relación, los recuerdos siguen presentes. En medio de un presente familiar movido pero feliz, Maxi López mostró que puede mirar hacia atrás sin dramatismo, convirtiendo una historia intensa en una confesión tan íntima como llamativa.

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