¿Por qué soplamos velas el día de nuestro cumpleaños?
Millones de personas alrededor del mundo se sientan año tras año frente a una torta en su día, piden tres deseos y simplemente lo hacen. Pero ¿de dónde viene esta particular costumbre?
Por aquel entonces era común un festejo llamado 'Kinderfest', donde sobre el dulce del niño homenajeado se colocaban dos velas, una para representar la luz de su vida y otra que simbolizaba los años venideros. Las llamas debían estar encendidas durante todo el día y eran reemplazadas cuando quedaban consumidas. Al final de la jornada se apagaban de un soplido. Se creía que el humo que despedían las velas al apagarse ayudaba a trasladar a Dios el deseo que todos tenemos derecho a pedir por nuestro cumpleaños.
OTRA TEORÍA
Como muchas costumbres que con los años van mutando. Nuestra versión es una mezcla de varios antecedentes, resignificados, interpretados con pequeñas variantes, sean una vela por año o una sola al centro, pedir tres deseos o no pedirlos, todas alternativas que es muy probable encuentren su origen en alguna de estas dos costumbres acuñadas en el viejo continente.
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