En medio del boom de las aplicaciones que buscan promover los encuentros entre personas que no se conocen, un grupo optó por tomar la fórmula y llevarla adelante pero a fuerza de lápiz y papel.
Algunos lo llaman el "Tinder analógico", pero en este caso las variantes son infinitas. Cada vez salen a la luz más casos de personas que dejan por la ciudad o inclusive dan en mano papelitos con sus datos a desconocidos, con los que les gustaría empezar una relación.
Aplicaciones para celulares como Tinder, que permite buscar personas en un radio cercano a nuestros teléfonos, o Happen, que nos da un registro de las personas con las que nos cruzamos durante el día, en el subte o de camino al trabajo y con las que podemos hacer contacto, aparecieron románticos que sin celulares, ni fotos de perfil mentirosas, hacen básicamente lo mismo.
Algunos de los últimos casos que salieron a la luz fueron en España, pero desde el anonimato, sin una marca, ni una red social que les allane el camino, hombres y mujeres se lanzan en plena calle a hacer entrega de los mensajes en todas partes del mundo.
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"En Santiago de Compostela, encontré estos dos cartelitos titulados BUSCO NOVIA y no he podido evitar fotografiarlos y colgarlos en este blog", publicó en su blog una usuaria sorprendida por el hallazgo.
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Por otro lado está la técnica de Antonio Ruiz, un barcelonés, que a sus 77 años cuenta que también lleva adelante y desde el balcón de su casa, un "Tinder analógico":
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"Tú te pones en el balcón. Cuando pasa un chico guapo le haces sssh sssh y ves qué hace. Si se para, mira hacia arriba y te sonríe, le tiras un papelito con tu número de teléfono", dice.
El modus operandi lo lleva adelante desde su casa en la calle Cera de Barcelona, donde vive desde los 15 años.
Antonio deja saber que cuando un chico le llama, lo primero que le advierte Antonio es que no le va a dar dinero. "Si acaso nos bebemos un poco de vino o comemos juntos, pero dinero nunca", cuenta.
Mientras que se presenta como "tímido en la calle", como muchos de los que hacen uso de las aplicaciones, Antonio se siente protegido detrás de su técnica de los papelitos, así como muchos se sienten más seguros de sí detrás de sus teléfonos.
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