A tres años de su última visita, Korn se presentó en Buenos Aires

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La banda liderada por Jonathan Davis ofreció su show en el Estado Cubierto de Malvinas Argentinas con un listado de temas sólido, aunque algo corto.

Después de tres años de ausencia en la Argentina, con disco nuevo y su guitarrista original redimido de sus demonios y entregado a Dios, Korn se presentó el martes pasado en el Estadio Cubierto de Malvinas Argentinas, ese bonito antro falto de oxígeno que queda en los confines de la capital y que resulta perfecto para un show de rock porque sólo tiene una categoría de localidades: campo.

Pero valga la siguiente salvedad: lo mejor de la actual formación de Korn no es tanto el regreso del guitarrista Brian "Head" Welch después de ocho años de un viaje espiritual cristiano, sino que el nuevo baterista, Ray Luzier, la descosió en el escenario. Nadie esperaba que se convirtiera en Dave Lombardo, pero considerando que tenía que recoger los pedazos del legado de David Silveria, estuvo  muy bien.

Korn llegó a la Argentina dos días después de presentarse en el Monsters of Rock en San Pablo, Brasil, y en poco más de hora y media de show demostraron que están bien afilados para tocar clásicos como "Blind", con el que abrieron la noche, o "Freak on a leash", con la que cerraron. Tampoco faltaron "Never never", "Prey for me" y "Love & Meth", los cortes del último disco, The Paradigm shift, pero su momento de mayor solidez fue con temas como "Did my time" o "Coming undone".

Lo positivo del manejo de masas de Jonathan Davis es que no se deshace en cursilerías demagógicas con el público. Salvo por el momento del "son el mejor público, este es el mejor show", pero, bueno, tenían en frente a decenas de miles de tipos coreando "Korn es un sentimiento, no puedo parar" y alguien les debe haber traducido la letra. Por lo demás, todavía se luce en vivo con su gaita y sus "chiripiorcas" en el micrófono.

Puede que los años, la buena vida y el amor por el dubstep hayan vuelto a Davis un personaje poco comprensible para los amantes del rock más tradicional, pero si fuiste a ver un show de Korn querías eso, así que hubo tiempo para "Narcissistic Cannibal" y "Get Up", incluso para escuchar al guitarrista James "Munky" Shaffer tocar el solo de "Another brick in the wall".

Sin embargo, el grueso del público puede haber apreciado más el pase de "Shoots and Ladders" a "Somebody Someone" y el gustito a noventoso de "Falling away from me" y "Got the life" que las incursiones más electrónicas que eléctricas de los temas más recientes.

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