Netflix estrena "El último Gigante": por qué la película de Oscar Martínez y Matías Mayer nos enseña a decir adiós

Espectáculos

La nueva película dirigida por Marcos Carnevale ya se encuentra disponible en Netflix y es una obra que redefine la paternidad y las cuentas pendientes.

El estruendo del agua cayendo al vacío en Iguazú funciona como el eco perfecto para una historia donde lo que más ruido hace es lo que nunca se dijo. Netflix estrena hoy "El último gigante", y aunque el paisaje misionero es imponente, la verdadera inmensidad de la película reside en el duelo actoral entre Oscar Martínez y Matías Mayer. No es solo una película sobre el reencuentro; es una autopsia sobre las marcas que quedan cuando el que debió cuidarte decide, simplemente, no estar.

Embed - El último gigante | Tráiler oficial | Netflix

La trama nos presenta a Boris (Matías Mayer), un guía que conoce cada rincón de las Cataratas pero que está perdido en su propio mapa emocional. Su mundo se sacude cuando el padre que lo abandonó, Julián, (Oscar Martínez) regresa con el peso de una enfermedad terminal. Pero atención: acá no hay abrazos de telenovela ni redenciones instantáneas. Lo que Carnevale construye es una coreografía de la incomodidad, donde el cáncer no es el protagonista, sino el vehículo para explorar el dolor de quien debe acompañar a morir a alguien que nunca supo cómo enseñarlo a vivir.

el ultimo gigante

El trabajo de Mayer es desgarrador. Su Boris es la personificación del "hijo que creció solo", cargando con un enojo que ya es parte de su identidad y del cual aprende a desarraigarse por el mismo paso del tiempo. Por otro lado, Oscar Martínez vuelve a demostrar por qué es un gigante: su interpretación no busca que lo quieras, sino que lo entiendas. Junto a una Inés Estévez que suma una capa de complejidad necesaria sobre los fallos adultos, la película nos escupe una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede dar un padre cuando su propia naturaleza es el egoísmo?

el ultimo gigante

La película transita ese "duelo del acompañante" con una sensibilidad que evita el golpe bajo. Se trata de ver a Boris decidiendo si se queda anclado en la furia o si se permite escuchar. Porque a veces perdonar no es justificar las ausencias, es entender que ese padre dio lo que pudo, aunque no haya alcanzado para llenar el vacío. Es razonar que, del otro lado de la vida, lo único que queda es lo que hicimos con el dolor antes de que fuera demasiado tarde.

el ultimo gigante

Hacia el final, la película nos regala una lección sobre la libertad. El sentimiento de soledad de Boris se transforma cuando comprende que ayudar a morir a su padre es, en realidad, una forma de sanarse a sí mismo. Hay una melancolía que atraviesa cada fotograma, pero que desemboca en una sonrisa final de Boris: la sonrisa de quien entendió que no todo fue culpa de ese hombre, que la vida es más compleja que buenos y malos, y que el perdón es el único puente que nos permite dejar de ser víctimas de nuestro pasado al igual que el abrirse a quienes nos rodean. Como en su caso con Michu (perfectamente interpretada por Yoyi Francella), su novia.

"El último gigante" es una invitación a reflexionar sobre la fuerza transformadora de la escucha. Es una historia que atrapa por su belleza visual pero que te sacude por su honestidad emocional. Porque, al final del día, todos somos gigantes intentando que nuestra caída no haga tanto ruido, o al menos, que alguien esté ahí para vernos caer.

Dejá tu comentario