Samanta Farjat se casó en la cárcel con William Schlenker
Una de las testigos del caso Coppola contraje matrimonio con ex barra de River condenado a cadena perpetua por el crimen de Gonzalo Acro.
William Schlenker, condenado a cadena perpetua por el crimen de Gonzalo Acro en 2007 en medio de la interna de la barra de River, se casó con Samanta Farjat, una de las testigos del Caso Coppola, también conocido como “la causa del jarrón”.
Farjat se había hecho famosa en los 90, cuando recién terminaba la adolescencia, y fue una de las testigos en la causa que hizo que el ex manager de Diego Armando Maradona terminara en prisión durante tres meses por tenencia ilegal de estupefacientes para comercialización, luego de que se descubriera casi medio kilo de cocaína en un jarrón que tenía en su departamento.
Finalmente la causa se terminó cayendo cuando se probó que la droga había sido plantada por la Policía en acuerdo con el juez federal de Dolores, Hernán Bernasconi, quien fue condenado a nueve años de prisión.
La mediática pidió el llamado “derecho al olvido”, para que su nombre no sea relacionado en los buscadores de internet al Caso Coppola.
El caso por el que fue condenado William Schlenker
El hecho ocurrió el 27 de diciembre pasado a las 13.30 en el edificio ubicado en la intersección de las calles Catamarca y Ramón Melgar en la localidad bonaerense de Marcos Paz, con intervención de las autoridades del juzgado de ejecución penal número uno y del Complejo Penitenciario Federal Número 2, donde está detenido desde mayo de 2016 cuando la Cámara de Casación Penal le confirmó la pena de perpetua por haber instigado el crimen de Acro.
La noticia se mantuvo en bajísimo perfil porque Schlenker asegura que su objetivo no es aparecer en los medios por este motivo sino para denunciar lo que asegura es una injusticia para con su accionar. De hecho su círculo cercano destaca la diferencia entre su matrimonio con el de su hermano, Alan Schlenker, quién se casó en el penal de Trelew en marzo de 2022 con su novia Patricia e hizo una fiesta íntima en la cárcel vestido con la camiseta de River y subió los videos a sus redes sociales dando cuenta del acontecimiento. El mayor de los Schlenker también está intentando dar vuelta su situación judicial, pero en su caso solicitando la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Porque el menor de los Schlenker sigue afirmando su inocencia. Hace siete meses atrás afirmaba que él no había estado en ninguna de las reuniones previas donde los jueces aseguran que se planeó el crimen y que jamás tuvo influencia en la barra. Esto último para los conocedores de la interna de la tribuna era cien por ciento real: el paravalanchas era dominado por su hermano Alan y Adrián Rousseau y William no tenía poder de decisión alguno. Pero en la noche en que Acro fue asesinado, él estaba en un auto con su hermano y con otros dos barras, Maximiliano Pluto Lococo (condenado a diez años como partícipe secundario del homicidio) y Rubén Rodríguez, quién declaró en el juicio que sintió que lo usaron como carnada para tener una hipótesis exculpatoria.
A eso se sumó que tenía dos llamadas con quienes materializaron el crimen, pero en un horario anterior. Con ese material probatorio fue condenado. William siempre juró inocencia afirmando que no tenía necesidad de mandar a matar a quien él había echado de la barra a los golpes y que era imposible que instigara al Colorado Ariel Luna (autor material) o cualquier otro integrante de quienes cercaron a Acro dado su escasa relevancia en las decisiones de la barra y con la foja delictiva que tenían los miembros de ese grupo, apodado La Banda de Palermo.
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