Los temas de la gente y la campaña

Escribe Fabián Doman

En función de conocer el humor social en los últimos años se han estandarizado los estudios de medición de lo que se conocen como los "temas de la gente". Los resultados se van repitiendo: en todas las encuestas la inseguridad ocupa el primer puesto de las preocupaciones de los argentinos, seguida por la inflación, el desempleo según los momentos históricos, la educación y la corrupción.  Algunos datos más: en el sondeo de encuesta de Expectativas Económicas (IGEE) de la UCA y TNS Gallup, por caso,  la  inseguridad exhibe una mayor preocupación entre los habitantes del GBA, hay más inquietud por la inflación en el interior –sin que esto significa que no figure como un problema para las poblaciones urbanas-, la educación es tema en los niveles más altos de la sociedad, mientras que la corrupción sobresale como una cuestión para los porteños.

Frente a este panorama social, ¿cómo reaccionan los candidatos?

La campaña de la provincia de Buenos Aires, tanto en las PASO como en estos días está absolutamente dominada por la inseguridad. Es el eje del proselitismo tanto de Sergio Massa como de Francisco de Narváez. El kirchnerismo ahora también se metió en el tema: hace 24 horas Daniel Scioli –quien redoblo la apuesta y se pone cada día más la campaña oficialista al hombro- le disparo a Massa directamente. "Su municipio tiene 40% del territorio con barrios cerrados", dijo apuntando a minimizar los logros del candidato del Frente Renovador, probablemente en respuesta a las responsabilidades que Massa le había atribuido a Scioli sobre la materia el fin de semana.

Si poco o nada hablan los candidatos bonaerenses sobre la corrupción,  los porteños siguen la misma conducta con la inseguridad (Massa el fin de semana hizo trascender que endurecería las penas para delitos corruptos, probablemente a consecuencia de las críticas que llegaron de que no hablaba de la cuestión). Los postulantes porteños transitan entre destacarlos los logros de la gestión local –los candidatos macristas- y las acusaciones de Elisa Carrio y Pino Solanas contra el gobierno nacional, sobre todo en materia de corrupción. Hay que ver como evolucionara el proselitismo de PRO de cara al 27 al de octubre. O dicho de otro modo: ¿el macrismo seguirá apuntando a exhibir sus logros de gestión o hará foco en criticar al gobierno de Cristina?. De vuelta: si sorprende lo poco que hablan de corrupción los candidatos bonaerenses, mas todavía llama la atención las escasas o prácticamente nulas referencias de los postulantes porteños sobre la inseguridad. ¿Creerán que es un tema solo provincial que no afecta a la ciudad?.

La inflación, la segunda gran preocupación de los argentinos, no impacta de igual manera en la población. Desde el punto de vista económico influye más en aquellos que padecieron crisis hiperinflacionarias (Rodrigrazo, la híper de Alfonsín etc.) mientras que los más jóvenes se sienten muy afectados por el temor a la desocupación, como consecuencia de que su experiencia transita por la crisis del 2001 y el reflejo de la perdida de trabajo de sus padres.

En ambas situaciones y a esto se podría sumar el dólar o el cerrojo cambiario dentro de lo que sería la temática económica general, sorprende su casi ausencia total de la campaña electoral. Solo aparece de manera indirecta con críticas a la figura de Guillermo Moreno, como responsable de la cuestión dólar. Una explicación de porqué hablan más de economía los candidatos oficialistas K que los opositores seria que en las encuestas no habría un clima general negativo hacia el tema, aunque tampoco lo hay positivo (hay encuestadores que sostienen que esta ambigüedad explica también los resultados de las PASO). Aclaración importante: no se trata aquí de analizar la situación general de la economía –que sería motivo de otra nota- sino de la percepción que la gente tiene de ella. Si uno se dejara llevar por la actitud de los candidatos opositores –salvo ciertas referencias reiteradas de Margarita Stolbizer en la campaña PASO- se podría concluir que, más allá de acusaciones personales (caso Moreno) el proselitismo opositor ha decidido no posarse en la economía como eje de campaña.

Donde no hay dudas es sobre educación. De esto los candidatos, todos, hablan muy poco.   

Dejá tu comentario