El truco para que el pan duro parezca recién salido del horno

Gourmet

Te compartimos una serie de pasos y tips para devolverle la suavidad al pan luego de unos días.

El origen del pan se remonta a las primeras etapas de la historia de la humanidad. Se estima que, junto al aceite y las bebidas, fue uno de los primeros alimentos procesados por el hombre para su consumo. Y... ¿quién no ama el pan recién sacado del horno?

Por desgracia es un alimento que en poco tiempo pierde su consistencia y se vuelve duro. Cuando eso pasa, las personas optan por rallarlo para incluirlo en otras comidas, por ejemplo, o bien lo tiran. Pero hay un truco que le devuelve el olor, la textura y el sabor que tenía recién horneado.

Cómo hacer que el pan duro recupere su suavidad

  1. Rociar una bolsa de papel con agua. Sería ideal ayudarse por un atomizador para manejarse con facilidad y que el exceso de humedad no rompa la bolsa.
  2. Meter los panes duros en la bolsa y luego llevarla a una olla. Allí, traspasar a un horno. Es importante el que la bolsa de papel no roce con las paredes pues podría quemarse.
  3. Encender el horno a temperatura media (entre 170° y 190°) y dejar por alrededor de 5 minutos y retirar.
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Si solamente tenemos una o dos piezas de pan

  1. Poner una sartén al fuego. Una vez caliente, rociarlo con un poco de agua. Colocar el pan y cerrar.
  2. Dejar por alrededor de 3 minutos y retirar. La humedad se encargará de dejar tu pan suave y esponjoso otra vez.

Este truco también aplica para el pan dulce, así que no solo tendrás bolillos suaves y deliciosos, también bizcochos como recién horneados.

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Tips para conservar el pan por más tiempo

  • No guardar el pan en bolsas de plástico. El material no permite el paso del aire y atrapa la humedad en su interior, lo que promueve la aparición de moho.
  • Guardar el pan en bolsas de papel, asegurándose que esté completamente cubierto para que no se endurezcan las partes expuestas.
  • No dejar la bolsa con pan cerca de los espacios calientes de tu cocina, como la estufa o el horno.
  • Usar una bolsa de tela o envolver las piezas con un paño de cocina limpio para que no pierda su textura crujiente.
  • Si queremos que dure mucho más tiempo, una opción es congelarlo: colocarlo en bolsas resellables y luego envolver estas en papel. Cuando lo queramos comer, horneamos durante cinco minutos a 180 grados.

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