¿Cuánto gastan los argentinos en vino y de qué sirve "stockearse"?
Un estudio reciente mostró qué vinos toma el público local según cada ocasión, cuánto gasta en promedio por cada botella y cómo reabastece sus cavas personales.
Que si la inflación, la ocasión social, la novedad de la bodega, la añada ejemplar o la rareza de la cepa, todos los factores entran en juego a la hora de comprar vinos, y el público argentino lo sabe.
El consumidor argentino de vinos gasta un promedio de $ 2200 por botella y cuando le toca reabastecer su cava recurre a la atención en persona en vinotecas o a la compra en supermercados, consta en la Radiografía del Consumidor Argentino de Vinos, un estudio cualitativo de la Consultora Stg.
Si la compra no se hace en persona, el cliente apela a la tienda online de cada bodega en particular, porque se trata de un consumo que no tiene que ver con la inmediatez, así que las apps de delivery no tienen sentido y las plataformas de e-commerce no tienen variedad.
Lo que ocurre es que el consumo de vinos es una "compra programada" y como tal hay una estrategia de parte del consumidor, un gusto especial por dedicarle tiempo a pensar en la copa.
"Para entender la conducta del consumidor argentino de vinos, una de las preguntas que hacemos de manera regular en esta Radiografía es si programan su compra de vinos, y si es para reponer o tomar en el momento. Allí es donde, en el último estudio, mencionan que la misión de compra se centra en la reposición (en el 60% de los casos), seguida por el consumo inmediato (en el 27%)", explicó a minutouno.com Dolores Lavaque, fundadora y directora general de Consultora Stg.
Esos compradores de vinos por cantidad "son consumidores que se reconocen como stockeadores de la categoría", agregó.
Pero, ¿en qué consiste este "stockearse"?
"Stockearse es asegurarse de tener, al menos, 12 botellas. Post pandemia, este fue un comentario entre la gente: '¿qué hubieran hecho si no tenían stock de vinos?' Desde entonces notamos que todos los que toman una botella de su stock, la reponen o compran de más. Hay una tendencia a buscar novedades, generalmente recomendada por familiares o amigos", explicó Lavaque.
Una cava "con stock" no sólo mantiene las copas llenas sino también le gana a la inflación y permite tener "un canuto" de rarezas para disfrutar.
Entre los hombres y mujeres mayores de 25 años de Ciudad y Gran Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Cuyo, NOA y Patagonia que participaron de la encuesta se destacó que 8 de cada 10 prefirió vino tinto al blanco, rosado o dulce, y que esas tres opciones tuvieron más adeptos en el público femenino que masculino.
El consumo de vino tinto se destacó con mayor frecuencia entre los hombres mayores de 65 años residentes en la Patagonia, mientras que el vino blanco o blanco dulce fue elegido por el 12% de las personas, con mayor incidencia entre jóvenes y mujeres de todas las edades.
"El Cabernet Franc es una variedad muy buscada. Obviamente no podemos compararla con el Malbec que tiene muchísimo más cultivo y oferta que esta variedad que está de moda, pero notamos que está cada vez más presente tanto en la oferta por parte de las bodegas, como en la demanda de los consumidores", señaló Lavaque.
Las personas encuestadas afirmaron que toman vinos de más de $1600, y el 46% afirmó que lo hace tres veces a la semana. En el caso de los espumantes esto se reduce a una sola ocasión, lo que es un aumento notable con respecto a décadas atrás, pero sigue siendo menor que la consistente copa de tinto.
Temas







Dejá tu comentario