El párroco de San Antonio de Padua, en la localidad bonaerense de Gerli, duerme en la vivienda de vecinos por temor a los robos. Ya fue asaltado y golpeado por delincuentes.
Sacerdote
Un cura de Gerli, en el partido de Avellaneda, dejó la parroquia San Antonio de Padua y duerme en casas de vecinos, debido a los reiterados robos sufridos.
El 26 de julio, Luis Domínguez fue asaltado y recibió golpes en su rostro; cuatro días después, delincuentes rompieon las rejas de la casa del cura y robaron una TV.
A un año del primer asalto, un grupo de delincuentes ingresó a la casa parroquial y se llevaron dinero, computadoras y remedios.
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"En el último intento de robo, llamé al 911 y no vino nadie", denunció Domínguez. En la parroquia San Antonio de Padua se cursa la educación primaria y secundaria para adultos, pero el cura adelanta que, si bien quiere continuar con las tareas, no puede tener la Iglesia abierta.
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Domínguez será trasladado a otra parroquia y el 9 de septiembre tendrá su última misa.
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